Bolsonaro queda a un paso de la Presidencia y va a segunda vuelta con Haddad BRASIL ELECCIONES

Bolsonaro queda a un paso de la Presidencia y va a segunda vuelta con Haddad

07 de octubre de 2018

Brasilia, 7 oct (EFE).- El ultraderechista Jair Bolsonaro obtuvo hoy un 46 % de los votos en las elecciones presidenciales en Brasil, pero se quedó a un paso del poder y disputará una segunda vuelta el 28 de octubre con el progresista Fernando Haddad, que logró el 29 %.

La victoria de Bolsonaro fue aplastante y muy superior a lo que vaticinaban las encuestas, pero los cuatro puntos porcentuales que le faltaron postergarán la definición, que, de acuerdo a los sondeos, pudiera no ser tan fácil como la primera vuelta celebrada hoy.

Todas las encuestas publicadas hasta este sábado decían que en caso de una segunda vuelta, Bolsonaro y Haddad estarían empatados en torno a un 45 % de los votos, aunque los resultados de hoy presionan al candidato del Partido de los Trabajadores (PT).

Si fuera el caso, se mantendría entonces el clima polarizado que ha primado en la campaña para la primera vuelta, en la que el líder de la ultraderecha se ha adueñado casi por completo del campo conservador y sumado apoyo de las influyentes iglesias evangélicas.

Bolsonaro, un capitán de la reserva del Ejército, tocó diana hoy temprano en su casa y fue el primer candidato en dirigirse a votar, en su primera aparición en público desde que el 6 de septiembre fue acuchillado durante un mitin, lo que le causó graves heridas que lo mantuvieron hospitalizado durante tres semanas.

"Creo que no habrá segunda vuelta. Estoy con mucha fe y esperanza y trabajé mucho para eso", declaró el candidato, un nostálgico de la dictadura militar (1964-1985) conocido por declaraciones de tinte machista, racista, homófobo y xenófobo.

Se equivocó en su primer pronóstico, pero aún así, confirmados los resultados, dijo que "no deja de ser una gran victoria" y pidió a sus seguidores que "continúen movilizados" porque Brasil "no puede dar otra vez un paso a la izquierda" ni "puede seguir flirteando con el comunismo".

También reiteró sus dudas sobre el sistema electrónico que se usa en las elecciones en Brasil, dijo que su equipo recibió "denuncias de problemas en las urnas" y hasta insinuó que ello podría haber influido en el resultado, pero no hizo mención a la posibilidad de denunciar formalmente un fraude.

"Vamos a exigir soluciones para eso", declaró, y se dijo "seguro" de que "si ese problema no hubiera ocurrido y tuviéramos confianza en el voto electrónico, ya tendríamos el nombre del nuevo presidente elegido" en la primera vuelta.

Haddad, por su parte, se ofreció para "unir a los demócratas" de Brasil" y en sus primeras declaraciones tras el cierre de las mesas se refirió de forma indirecta a una de las más polémicas promesas de Bolsonaro, que es liberar la venta y porte de armas para civiles.

"Esta elección pone muchas cosas en juego, muchas cosas en riesgo y vamos con el campo democrático con una única arma: el argumento", declaró frente a cientos de seguidores que lo aclamaban, a pesar de la enorme diferencia de votos en favor del líder ultraderechista.

Ambos candidatos dieron a entender que mañana mismo comenzarán los contactos con otras fuerzas políticas de cara a la segunda vuelta, para la cual la campaña se reanudará en la televisión el próximo fin de semana.

A pesar de la fuerte polarización en que se sumergió el país en las semanas previas a las elecciones de hoy, la jornada transcurrió con una casi total normalidad y sin incidentes mayores.

Así lo subrayó la expresidenta de Costa Rica Laura Chinchilla, jefa de la primera misión de observación de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Brasil, quien dijo que esa "normalidad" hasta "contrastó con la preocupación que existía en la campaña".

Según Chinchilla, entre los 40 observadores que la OEA ha desplegado en 13 de los 27 estados del país, no hubo "relatos de problemas que puedan llamar la atención".

Lo único que señaló como "preocupante" fue la masiva difusión de noticias falsas en las redes sociales, lo cual fue reconocido por el Tribunal Superior Electoral (TSE), que garantizó que sus técnicos combatieron ese fenómeno durante toda la jornada.

En opinión de Chinchilla, quien valoró el trabajo del TSE, "el impacto de las noticias falsas entre la población no sólo afecta a los candidatos a la Presidencia", sino que puede llegar a poner en duda hasta "la credibilidad de las elecciones".

El efecto Bolsonaro modifica el mapa político de Brasil

Río de Janeiro, 7 oct (EFE).- Las victorias en las elecciones regionales y legislativas de hoy en Brasil de candidatos que apoyan al ultraderechista Jair Bolsonaro, el más votado en las presidenciales y que definirá la jefatura del Estado en una segunda vuelta, modificó por completo el mapa político del país.

Mientras que formaciones tradicionales como el Partido de los Trabajadores (PT) y el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) perdieron espacio, puestos estratégicos y reductos importantes, fuerzas poco expresivas, impulsadas por el efecto Bolsonaro, surgieron como nuevos actores políticos en Brasil.

El ultraderechista, un polémico candidato por su defensa de la dictadura militar (1964-1985) y por sus declaraciones racistas, machistas y homófobas, consiguió el 46,1 % de los votos en las presidenciales, muy por encima de lo que pronosticaban los sondeos, y por poco garantiza su elección sin necesidad de segunda vuelta.

El candidato del Partido Social Liberal (PSL) tendrá que definir la Presidencia en la segunda vuelta del 28 de octubre próximo con el socialista Fernando Haddad, el sucesor del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva como candidato del Partido de los Trabajadores (PT), que obtuvo el 29,2 %.

Impulsado por el efecto Bolsonaro, el PSL, una formación minúscula y que en 2014 sólo eligió un diputado, sale de las urnas como la segunda mayor fuerza en la Cámara Baja, con 51 diputados, según las proyecciones iniciales.

Tan sólo perderá en número de diputados con el PT, que lidera el encarcelado expresidente Luiz Inácio Lula da Silva y cuya bancada puede caer desde los 70 legisladores elegidos hace cuatro años hasta 57 este año.

Eduardo Bolsonaro, hijo del candidato presidencial, se convirtió en el diputado federal más votado de la historia de Brasil al obtener más de 1,8 millones de votos en el estado de Sao Paulo, en donde Joice Hasselmann, otra candidata del PSL, también consiguió más de un millón de votos.

El PSL, además, incluyó a tres de sus candidatos en la segunda vuelta para los gobiernos regionales de Rondonia, Roraima y Santa Catarina.

Además del PSL, otras formaciones pequeñas y candidatos aliados con Bolsonaro consiguieron importantes victorias.

Carlos Roberto Massa, conocido como Ratinho Junior y candidato del también modesto Partido Social Democrático (PSD), fue elegido gobernador de Paraná, con el 60,13 % de los votos, tras el impulso que consiguió con el apoyo del ultraderechista.

En Minas Gerais y Río de Janeiro, segundo y tercer mayores colegios electorales de Brasil, dos candidatos neófitos en la política y que recibieron la bendición de Bolsonaro fueron los más votados y disputarán las gobernaciones en segunda vuelta.

El más votado en Minas Gerais fue el empresario Romeu Zema, un comerciante millonario postulado por el partido Novo que no figuraba entre los favoritos y no sólo terminó en primer lugar sino que expulsó de la disputa al actual gobernador, Fernando Pimentel, un importante líder del PT.

En Río de Janeiro el más votado fue el exjuez federal Wilson Witzel, del Partido Social Cristiano (PSC), que tampoco figuraba entre los favoritos pero quedó en primer lugar y echó fuera de la disputa al senador y exfutbolista Romario, campeón mundial con Brasil en 1994.

El PT fue el partido que más gobiernos regionales se garantizó en la primera vuelta, con tres y la posibilidad de conquistar un cuarto en segunda vuelta, pero perdió en Acre, un antiguo reducto de los "lulistas", y el gobierno de Minas Gerais, hasta ahora el estado más importante que ha gobernado.

El efecto Bolsonaro, sin embargo, arrasó otras fuerzas tradicionales, como el partido Movimiento Democrático Brasileño (MDB), la formación liderada por el presidente Michel Temer y que sólo consiguió una gobernación (Alagoas) pese a que era considerada hasta hace pocos años como la mayor fuerza electoral de Brasil.

El PSDB, que gobernó Brasil entre 1995 y 2002 con Fernando Henrique Cardoso, no conquistó ningún gobierno regional en primera vuelta tras haber conseguido cinco en 2014.

En la disputa por los 54 escaños de senador que estaban en juego hoy, el PSL de Bolsonaro, que no tenía representación en la Cámara Alta, garantizó cuatro mandatos, uno más que el PT.

Entre los nuevos senadores del PSL destaca Flavio Bolsonaro, el hijo del candidato presidencial, que fue el más votado en Río de Janeiro, y el también militar retirado Major Olimpio, el senador más votado en Sao Paulo, el mayor colegio electoral de Brasil.

La abstención en Brasil llega a 20,3 %, la más alta desde las elecciones de 2002

Río de Janeiro, 7 oct (EFE).- Un total de 29,9 millones de brasileños no acudieron hoy a las urnas para elegir presidente en Brasil, lo que se tradujo en una abstención del 20,3 % de los ciudadanos con derecho a voto, el mayor índice desde las elecciones de 2002, según informó el Tribunal Superior Electoral (TSE).

De acuerdo con la justicia electoral, eso significa que uno de cada cinco brasileños prefirió no ir a votar durante la fiesta electoral de este domingo pese a que el voto es obligatorio en Brasil.

El pleito no interesó a la quinta parte de los electores pese a la polarización entre el ultraderechista Jair Bolsonaro y el socialista Fernando Haddad, que fueron los más votados, con el 46,05 % y el 29,25 % de los sufragios respectivamente, y tendrán que dirimir la jefatura de Estado en una segunda vuelta el 28 de octubre.

Mato Grosso, ubicado en el centro oeste del país y uno de los más grandes en territorio, fue el estado donde la mayor proporción de electores no compareció a las urnas este domingo (24,55 %).

No ocurrió lo mismo en el fronterizo estado de Roraima donde se registró la menor tasa de abstención (13,86 %).

En términos absolutos, Sao Paulo, el estado más rico y más poblado de Brasil, tuvo el mayor volumen de votantes que no asistieron a la votación: 7.108.863 de personas.

Según la justicia electoral, el número de votos en blanco en la elección presidencial fue de 2,65 % y el número de votos nulos alcanzó un 6,14 %.