Duque propone en su investidura un gran pacto por Colombia COLOMBIA INVESTIDURA

Duque propone en su investidura un gran pacto por Colombia

07 de agosto de 2018

Bogotá, 7 ago (EFE).- El presidente de Colombia, Iván Duque, invitó hoy a sus compatriotas a hacer un gran pacto por el desarrollo y la equidad en su primer discurso como jefe de Estado para el periodo 2018-2022, que fue un llamamiento a la unidad nacional.

"Los invito a que todos construyamos un gran pacto por Colombia, a que construyamos país, a que construyamos futuro y a que por encima de las diferencias estén las cosas que nos unen", dijo en su discurso de casi 47 minutos pronunciado en la Plaza de Bolívar de Bogotá en una tarde borrascosa.

Esa tarea, agregó, debe convocar "a todos los colombianos, a los trabajadores, a los gremios, a los empresarios, a los sindicatos, a los partidos políticos, a las organizaciones sociales".

Duque, que asume la conducción de un país altamente polarizado entre críticos y defensores del acuerdo de paz firmado en noviembre de 2016 por su antecesor, Juan Manuel Santos, con la guerrilla de las FARC, indicó que es hora de superar esas divisiones y dar paso a la reconciliación.

"No dejemos que el odio interfiera en este propósito, no dejemos que nada nos distraiga del camino de la unión. No más divisiones de izquierda y derecha: somos Colombia; no más falsas divisiones entre neoliberales y socialistas: somos Colombia", subrayó.

La tarea no se presenta fácil ya que Duque, del partido uribista Centro Democrático, tiene, desde que ganó las elecciones de mayo pasado con 10,3 millones de votos, la dura oposición de sectores de izquierda encabezados por Gustavo Petro, su rival en las urnas, que obtuvo un poco más de ocho millones de papeletas.

El discurso de Duque tuvo un tono moderado y conciliador en el que exhortó a una nueva generación a "gobernar libre de odios, de revanchas, de mezquindades".

"Quiero gobernar a Colombia con valores y principios inquebrantables, superando las divisiones de izquierda y derecha, superando con el diálogo popular los sentimientos hirsutos que invitan a la fractura social, quiero gobernar a Colombia con el espíritu de construir, nunca de destruir", afirmó.

En su opinión, el "pacto por Colombia" requiere "grandeza para mantener todo lo que funcione, corregir todo lo que sea necesario y construir nuevas iniciativas" para asegurar al país "un futuro de justicia social".

Eso implica enfrentar el abandono y la pobreza en que viven algunas regiones, combatir el narcotráfico, la corrupción y el clientelismo, entre otros males que aquejan a los colombianos.

Sobre la paz y la convivencia, Duque afirmó que recibe "un país convulsionado" por el asesinato de más de 300 líderes sociales en los dos últimos años, el crecimiento de los cultivos ilícitos y el aumento de las bandas criminales que se lucran del narcotráfico, la extorsión y la minería ilegal.

Por ello es necesario "devolverle el valor a la palabra del Estado" ya que muchos de esos problemas son causados por la ausencia del Gobierno en las regiones más remotas y convulsas del país.

Duque se refirió al acuerdo con las FARC, al que en campaña prometió hacerle los cambios que sean necesarios, y hoy afirmó: "También corregiremos fallas estructurales que se han hecho evidentes en la implementación", al tiempo que aseguró que para las víctimas del conflicto armado habrá "reparación moral, material y económica por parte de sus victimarios", sin impunidad.

En ese sentido, subrayó la necesidad de acabar lo que llamó "divisiones falaces entre amigos y enemigos de la paz, porque todos la queremos".

"Creo en la desmovilización, el desarme y la reinserción de la base guerrillera", dijo, y señaló que muchos de ellos "fueron reclutados forzosamente", por lo cual dijo estar comprometido con buscar para esos colombianos "oportunidades productivas y velar por su protección".

Sobre la negociación con la otra guerrilla, el Ejército de Liberación Nacional (ELN), Duque aseguró que evaluará los diálogos que se llevan a cabo en La Habana porque hay la intención de avanzar pero para ello es necesario que ese grupo muestre voluntad de paz.

"Durante los primeros 30 días de nuestro Gobierno vamos a realizar una evaluación responsable, prudente y completa del proceso de conversaciones que durante 17 meses se ha adelantado con el ELN", afirmó.

Un mensaje similar envió a otros grupos armados ilegales. "Construir la paz requiere que derrotemos los carteles de la droga que amenazan distintos lugares del territorio", dijo, y para ello prometió más efectividad "en la erradicación y sustitución de cultivos ilícitos", lo que se hará "de la mano de las comunidades".

También se refirió a la necesidad de hacer del emprendimiento la base del progreso económico y social mediante apoyo a empresas de todos los tamaños para que generen "empleos de calidad", tanto en las ciudades como en el campo.

"Colombia tiene que reducir las brechas entre ricos y pobres, eliminar las distancias entre regiones que acarician el desarrollo y otras que se sienten atrapadas en la exclusión y la miseria, derrotar la falta de acceso a bienes públicos de muchas comunidades y proponernos acabar con la pobreza extrema en los próximos años", afirmó.

Duque asume la Presidencia de Colombia en una tarde borrascosa llena de folclor

Bogotá, 7 ago (EFE).- El abogado Iván Duque asumió hoy como presidente de Colombia para el periodo 2018-2022 en una tarde borrascosa que interrumpió por momentos el acto celebrado en la Plaza de Bolívar, en el centro de Bogotá, adornado con una muestra del folclor nacional.

Pasadas las 15.00 hora local (20.00 GMT) se dio inicio a la investidura, una ceremonia sin precedentes por su diversidad y colorido, bajo un cielo gris que amenazó a lo largo de la ceremonia con dejar caer un aguacero.

Duque, de 42 años, y que sucede en el cargo a Juan Manuel Santos, caminó desde el Palacio de San Carlos, sede de la Cancillería, en dirección a la Plaza de Bolívar en compañía de su esposa, María Juliana Ruiz, y sus pequeños hijos Luciana, Eloísa y Matías.

El presidente, del partido uribista Centro Democrático, lució un traje oscuro, del diseñador colombiano Ricardo Pava, mientras su esposa tuvo uno de color beige creado por la diseñadora Silvia Tcherassi.

El recorrido se realizó sobre una alfombra azul en la que la familia presidencial estuvo precedida por una banda de gaiteros de la Armada colombiana.

Frente al Capitolio Nacional, de cuyas columnas colgaban seis banderas de Colombia, una de las cuales fue arrancada por el viento, Duque juró como presidente en una tarima adornada con 15.000 flores sembradas en la sabana de Bogotá y el departamento de Antioquia (noroeste) y con el que se buscó homenajear la riqueza de flora del país.

Después de jurar que cumplirá la Constitución y las leyes de Colombia, el nuevo jefe de Estado tomó el juramento a la vicepresidenta Marta Lucía Ramírez, primera mujer en ocupar ese cargo en el país.

Los cerca de 4.000 asistentes fueron ubicados en 32 bloques de sillas, cada uno de ellos identificado con los nombres de los departamentos colombianos.

Entre ellos estaban los presidentes de México, Enrique Peña Nieto; Chile, Sebastián Piñera; Ecuador, Lenín Moreno, y Panamá, Juan Carlos Varela.

También los de Argentina, Mauricio Macri; Bolivia, Evo Morales; República Dominicana, Danilo Medina; Costa Rica, Carlos Alvarado; Guatemala, Jimmy Morales, y Honduras, Juan Orlando Hernández.

Otros invitados fueron los exgobernantes Alan García (Perú) y Ricardo Lagos (Chile); el expresidente del Gobierno español Felipe González; y la vicepresidenta y el canciller de Paraguay, Alicia Pucheta de Correa y Eladio Loizaga, respectivamente, así como miembros de organismos internacionales.

España estuvo representada por la presidenta del Congreso de los Diputados, Ana Pastor; el secretario de Estado de Cooperación Internacional y para Iberoamérica y el Caribe, Juan Pablo de Laiglesia, y también asistió el presidente del Partido Popular, Pablo Casado.

Debido a la lluvia que por momentos amenazaba con tormenta, los asistentes tuvieron que usar los paraguas blancos distribuidos por el Gobierno colombiano y que fueron zarandeados por ráfagas de viento.

El acto comenzó con un desfile de 55 miembros de las diferentes unidades militares colombianas así como de la Policía Nacional junto con mujeres que lucieron trajes típicos de las distintas regiones del país.

Los asistentes presenciaron posteriormente un homenaje a la cultura nacional del que hicieron parte cuatro grupos que mostraron lo mejor de la salsa y otros ritmos típicos.

El quinteto Pazcífico, considerado embajador de la música negra, fue el primero en intervenir, seguido de 15 de los más de 200 artistas que integran Delirio, el espectáculo de salsa más grande del mundo y oriundo de Cali, en el suroeste del país.

Posteriormente, 55 integrantes de la Fundación Nacional Batuta, que trabaja con menores de edad en zonas vulnerables de 111 municipios, apareció con sus instrumentistas y coristas para dar a conocer cómo dichos lugares han logrado transformarse gracias a la música.

"La pollera colorá", "Mi Buenaventura" y "Carmentea", tres de las más conocidas canciones de la música popular colombiana, sonaron en el lugar mientras 60 artistas del Ballet Nacional, luciendo trajes con los colores amarillo, azul y rojo de la bandera colombiana, hacían su intervención entre el público.

A las 17.00 hora local (22.00 GMT) y después de pronunciar su primer discurso presidencial, Duque recibió honores de las Fuerzas Armadas mientras aviones militares hacían una revista aérea y algunos invitados le deseaban "suerte en su mandato".

Después, el nuevo presidente caminó junto con su familia hasta la Casa de Nariño, trayecto en el que la más pequeña de sus hijos saltó al son de la banda marcial.

En la sede del Ejecutivo Duque fue recibido por Santos quien estaba en compañía de Esteban y María Antonia, dos de sus hijos, y de su esposa, María Clemencia Rodríguez, quien simbólicamente volvió a vestir el traje blanco que lució en 2016 en Oslo en la ceremonia en que su marido recibió el Premio Nobel de la Paz.