Los enviados papales y la Fiscalía cruzan caminos en la lucha contra los abusos en Chile CHILE VATICANO

Los enviados papales y la Fiscalía cruzan caminos en la lucha contra los abusos en Chile

13 de junio de 2018

Santiago de Chile, 13 jun (EFE).- El arzobispo maltés Charles Scicluna y el sacerdote español Jordi Bertomeu se reunieron con el fiscal nacional de Chile, Jorge Abbott, horas después de que fuesen incautados documentos en la sede del Tribunal Eclesiástico de Santiago y del obispado de Rancagua por presuntos abusos sexuales.

Tras la reunión celebrada esta tarde en la Nunciatura Apostólica en Santiago, Abbott señaló a los periodistas que todas las personas presentes en la acto coincidieron en la "necesidad absoluta" de la cooperación entre la Iglesia y el Estado de Chile para la investigación de abusos de menores por parte del clero.

El Fiscal Nacional subrayó que la idea final "es poder restablecer quiénes son los responsables y fijar el castigo de los mismos".

Anunció también que la Iglesia va a abrir una oficina para las personas que tengan necesidad de hacer una denuncia y que el Ministerio Público se encargará de establecer un sistema de protección para las víctimas.

Finalmente dijo que en los próximos días se hará un requerimiento oficial al Vaticano con el fin de solicitar información relacionada con sacerdotes y funcionarios de la Iglesia que se encuentran denunciados por abusos sexuales en Chile.

Más temprano, Scicluna había señalado en una rueda de prensa que la Iglesia católica debe colaborar con la Justicia en los casos de abusos sexuales de menores y resaltó que los procesos canónicos no deben impedir que los ciudadanos ejerzan su derecho a denunciar ante la autoridad civil.

"En un contexto ideal, hay colaboración entre Iglesia y autoridad civil porque la inocencia de los menores es un valor esencial para cada sociedad", insistió.

El enviado papal aclaró durante esta jornada que "el abuso de menores no es solo un delito canónico, también es un delito civil. El bien común de la Iglesia y la sociedad convergen en la tutela de los menores, que es un valor muy importante".

La reunión con Abbott y los fiscales regionales Raúl Guzmán (Fiscalía Sur), Emiliano Arias (O'Higgins) y Mauricio Richard (Maule) se realizó algunas horas después de las diligencias que de forma repentina arrancaron este miércoles en el obispado de Rancagua.

Hasta allí llegaron agentes de Carabineros y el fiscal Sergio Pérez con una orden de entrada y registro emitida por el Tribunal de Garantía de la localidad de Pichilemu, que investiga las denuncias contra al menos 14 sacerdotes por presuntos abusos sexuales contra menores de edad y jóvenes.

De forma repentina también, el fiscal regional de O'Higgins llegó hasta el Tribunal Eclesiástico de Santiago para llevar a cabo otras diligencias, que luego prosiguió en dependencias del Arzobispado capitalino.

"Nadie está al margen de la ley", aseguró Arias a los periodistas al salir del Tribunal Eclesiástico, donde se incautó de documentos con antecedentes de la investigación en la región de O'Higgins, donde existen denuncias desde el año 2007 con escasos o nulos avances, según han afirmado las víctimas.

Las diligencias de hoy, según fuentes de la Fiscalía, buscan recolectar todo el material, incluidos expedientes canónicos, investigaciones previas y antecedentes vinculados a abusos sexuales sufridos por menores de edad de parte de miembros del clero.

Un reportaje de Canal 13 reveló en mayo pasado que un grupo de sacerdotes de O'Higgins integraban una cofradía denominada "La Familia" para mantener relaciones sexuales con menores de edad y jóvenes.

También contrataban en Santiago a jóvenes que ejercen el comercio sexual.

El caso se activó casualmente al tiempo que, por segunda vez, llegaron a Chile Scicluna y Bertomeu, enviados especiales del papa Francisco, para escuchar a las víctimas y visitar la dividida diócesis de Osorno.

El pontífice aceptó la renuncia del obispo de esa diócesis, Juan Barros, acusado por las víctimas de encubrir los abusos sexuales del párroco Fernando Karadima.

Los dos enviados del papa viajarán este jueves a Osorno, a 942 kilómetros al sur de Santiago, con el fin de realizar una misión pastoral en una dividida diócesis y seguir indagando los casos de abusos sexuales en los que está involucrado el clero chileno.

Scicluna y Bertomeu permanecerán hasta el domingo en esa ciudad sureña, cuando regresarán a la capital.

Los abusos sexuales cometidos por sacerdotes y la impunidad en que se mantuvieron durante décadas han arrastrado a la Iglesia católica chilena a la peor crisis de su historia, puesta en evidencia con la renuncia masiva de los miembros de la Conferencia Episcopal, una dimisión que el papa ya hizo efectiva en tres obispos.

Laicos del sur de Chile realizan una velatón previa a la visita de los enviados papales

Santiago de Chile, 13 jun (EFE).- Decenas de personas del Movimiento de Laicos de la ciudad chilena de Osorno realizaron hoy una "velatón" frente a la catedral San Mateo, a horas de la llegada de los dos enviados papales que escucharán testimonios de abusos sexuales en los que al parecer está involucrado el clero de Chile.

El vocero del grupo, Mario Vargas, dijo que a la espera del arzobispo maltés Charles Scicluna y el sacerdote español Jordi Bertomeu, cantarán y rezarán en las puertas de la catedral "con los corazones atentos y esperanzados del mensaje que traigan los enviados".

Vargas indicó a los periodistas que al acto se invitaron a todos los osorninos al igual que sacerdotes y religiosas.

El movimiento estuvo en contra del nombramiento de Juan Barros como obispo de esa ciudad, situada 942 kilómetros al sur de Santiago, debido a los presuntos encubrimientos de abusos sexuales por parte del influyente sacerdote Fernando Karadima.

Cada vez que Barros celebraba una misa, el Movimiento de Laicos de Osorno llegaba hasta el lugar portando globos negros, lo que muchas veces derivó en fuertes discusiones con los fieles que apoyaban al obispo.

En mayo pasado, el papa enterado de las denuncias de abusos sexuales por parte de algunos religiosos, llamó al Vaticano a 34 obispos chilenos que tras varias jornadas de reuniones presentaron sus renuncias en bloque después de reconocer que habían cometido "graves errores y omisiones".

Este lunes, el sumo pontífice aceptó las renuncias de Barros y de los obispos de Valparaíso, Gonzalo Duarte García de Cortázar, y de Puerto Montt, Cristián Caro Cordero, estos dos últimos mayores de 75 años

En los últimos 15 años, desde el caso de Andrés Aguirre, el llamado "cura Tato", 80 sacerdotes y religiosos católicos han sido acusados en Chile de delitos de connotación sexual.

De ese total, 45 fueron condenados por la Justicia civil o canónica, y de ellos 34 tuvieron como víctimas a menores de edad.