Más lluvias amenazan con agravar las inundaciones que ya dejan 75 muertos en Perú PERÚ INUNDACIONES

Más lluvias amenazan con agravar las inundaciones que ya dejan 75 muertos en Perú

19 de marzo de 2017

Lima, 19 mar (EFE).- Un nuevo frente de lluvias pronosticado sobre los Andes de Perú amenaza con agravar las consecuencias de las inundaciones sufridas en las últimas semanas, que ya dejan 75 muertos, 263 heridos, 20 desaparecidos, unos 100.000 damnificados y 630.000 afectados, según el último informe oficial.

El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) anunció en su pronóstico más reciente que las precipitaciones se intensificarán durante esta próxima semana, especialmente en las regiones de la costa norte de Perú, que fueron las más golpeadas por las lluvias de los últimos días.

"Lamentablemente, nos espera una semana complicada. Es muy probable que sigamos teniendo deslizamientos de tierras", advirtió hoy el primer ministro, Fernando Zavala.

El pronóstico prevé tormentas eléctricas y lluvias intensas, con hasta 150 litros por metro cuadrado diarios, desde hoy y hasta el jueves 23 en las regiones de Tumbes, Piura, Lambayeque y La Libertad, que en conjunto suman unos 64.000 damnificados y unos 360.000 afectados.

La previsión también anuncia lluvias de hasta 30 litros por metro cuadrado diarios entre el martes 21 y el jueves 23 en Áncash, Lima e Ica, donde se registran en conjunto unos 26.000 damnificados y también unos 136.000 afectados.

Ante este pronóstico, el Ministerio de Educación canceló las clases escolares en Lima hasta al menos el próximo miércoles.

Sin esperar a las nuevas lluvias que se avecinan, el Gobierno peruano, cuyos ministros están repartidos por las distintas zonas de emergencia, se afana por repartir más de 2.000 toneladas de ayuda humanitaria entre los más afectados, mientras las víctimas y los daños siguen aumentando, y ya hay 12.000 casas destruidas.

En la noche del sábado, el puente Virú se vino abajo por la crecida del río del mismo nombre cuando varios vehículos se encontraban encima de su estructura, lo que hasta el momento deja cuatro desaparecidos, entre ellos un menor de edad.

El puente, de unos 120 metros de longitud, estaba cerca de Trujillo, capital de la región de La Libertad, y es una de las seis estructuras similares que han colapsado a lo largo de la carretera Panamericana Norte, la vía que atraviesa las regiones más afectadas, y cuyos daños impiden enviar ayuda por transporte terrestre.

"La naturaleza ha sido dura. Tardaremos varias semanas en reponer ese puente", dijo hoy el vicepresidente de Perú y ministro de Transportes y Comunicaciones, Martín Vizcarra, durante una visita a Trujillo, ciudad cuyo centro quedó este sábado inundado y donde más de la mitad de la población lleva más de dos días sin agua potable.

En Lima hay distritos que llevan cerca de tres días sin suministro de agua, ya que la caída de aludes de lodo sobre el río Rímac, principal fuente de abastecimiento de agua para la capital, impide el procesamiento y potabilización.

La fragata Quiñones, de la Armada peruana, ya llegó al municipio de Huarmey, prácticamente aislado por las inundaciones, con 30 toneladas de ayuda humanitaria y un helicóptero para rescatar personas.

Al mismo tiempo, el buque de aprovisionamiento Tacna, también de la Marina de Guerra, está listo en el puerto limeño del Callao para llevar productos de primera necesidad a Piura.

Al Callao también llegó hoy un avión de la Fuerza Aérea Ecuatoriana con 3.000 raciones de alimentos que cubren desayunos, almuerzos y cenas, y el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, anunció que enviará 30 toneladas de ayuda y cuatro helicópteros.

Las inundaciones están producidas por un atípico fenómeno climatológico de El Niño, al calentar inusitadamente la superficie marina del litoral peruano, lo que provoca intensas e inusuales lluvias en su costa desértica, que devienen en aniegos, desbordes de ríos y deslizamiento de tierras, conocidos en Perú como huaicos, un término de origen quechua.

La temperatura del mar es tan elevada que en Trujillo está actualmente diez grados celsius por encima del promedio habitual.

El agua, la verdadera maldición del desierto peruano

Lima, 19 mar (EFE).- Lima, la segunda ciudad más grande del mundo ubicada en un desierto, así como casi todos los pueblos y ciudades peruanos ubicados en la costa del Pacifico, sufren desde hace cinco días los embates de la lluvia y el agua, la verdadera maldición histórica de esta región, la más poblada y desarrollada del país.

Un verano inusualmente caluroso elevó varios grados la temperatura de la superficie del agua del litoral peruano, poniendo en marcha la rueda devastadora del fenómeno climatológico conocido como "El Niño Costero".

Mayor temperatura implica más evaporación de agua, que al chocar con la muralla de los Andes genera lluvias torrenciales en una zona en donde las precipitaciones anuales habituales no llegan a los 150 litros por metro cuadrado.

El sábado, el municipio de Morropón acumuló 116 litros por metro cuadrado en pocas horas, y la ciudad de Tumbes, fronteriza con Ecuador, aglutinó 45 litros por metro cuadrado en apenas una hora, cifras similares a las que se han visto en otros puntos de la región desde el pasado miércoles.

Las consecuencias de las lluvias han dejado pueblos y ciudades anegados, ríos desbordados y deslizamientos de tierra, conocidos en Perú con el término quechua de "huaicos" y que han sido los responsables de destruir carreteras y puentes, hundir viviendas y arrastrar vehículos, animales y personas, tal y como quedó registrado en las dramáticas imágenes que ha dejado esta situación.

Desde diciembre último, cuando comenzó a darse este fenómeno en Perú, han sido 75 los muertos, al menos 264 heridos, 20 desaparecidos, 100.000 damnificados que han perdido todo o casi todo, y unas 630.000 personas que han sufrido inundaciones o pérdidas materiales de algún tipo.

Trujillo, la tercera ciudad más poblada de Perú, ha quedado virtualmente aislada por carretera del resto del país tras el hundimiento de los puentes de la carretera Panamericana, que atraviesa Perú de sur a norte a lo largo de la costa.

En Lima, los "huaicos" también afectaron la Carretera Central, la única vía asfaltada que une la capital con el centro del país, lo que dificultó el suministro de alimentos y el envío de ayuda.

Paradójicamente, el exceso de lluvias obligó también a cortar durante tres días el agua potable a prácticamente toda la ciudad, donde viven unos 9 millones de personas, ya que el lodo y la basura arrastrado por los torrentes impedían procesarla y potabilizarla.

Las escuelas en Lima permanecen cerradas desde el pasado jueves y no se espera que se retomen las clases hasta el miércoles próximo, siempre que remitan las lluvias y se regularice la situación.

Este fenómeno destructor ha sido desde tiempo inmemorial el azote más duro para los habitantes del Perú, a la par con los terremotos que periódicamente devastan el país, ubicado en el cinturón de fuego del Pacífico, donde se registra el 85 por ciento de la actividad sísmica mundial.

Todas las culturas precolombinas que desarrollaron sus estados en la zona prosperaron gracias a su aprovechamiento de la ecología local, como la abundante pesca que se encuentra en las habitualmente frías aguas del Pacífico, y debido a la gestión de las escasas corrientes de agua que bajan por vertiente occidental de los Andes y que permiten cultivar en el desierto.

La historia revela que cada vez que se producía el fenómeno del Niño, con sus abundantes lluvias, todas estas civilizaciones sufrían e incluso desaparecían, arrastradas por los "huaicos" y la destrucción económica y social que éstos causaban.

Hoy en día la población peruana se concentra en esa misma zona costera, lo que genera graves problemas de estrés hídrico, tanto para el impulso de la agricultura como para suministrar agua potable a la población.

Varias de las mayores obras de infraestructura en marcha en el Perú buscan precisamente llevar el agua de la vertiente oriental de los Andes, que alimentan los grandes ríos amazónicos y en donde ese recurso es muy abundante, a la zona desértica.

La presión demográfica también lleva a la gente a ocupar las zonas próximas a ríos, cañadas y desagües naturales más susceptibles de inundarse o ser arrasados por las riadas y "huaicos", multiplicando los efectos y los daños cuando se producen estas torrenciales lluvias en el desierto.

Perú reparte más de 2.000 toneladas de ayuda a los damnificados de las inundaciones

Lima, 19 mar (EFE).- Las autoridades peruanas han logrado recolectar mediante donaciones más de 2.000 toneladas de ayuda humanitaria que ya han comenzado a llegar a los cerca de 100.000 damnificados que dejaron las recientes inundaciones en el país, anunció hoy el ministro de la Producción, Bruno Giuffra.

El ministro indicó que solo en los últimos días fueron recolectadas unas 800 toneladas de productos de primera necesidad, la mayoría donados por personas particulares y por empresas, pero también por Ecuador, que hoy envió a Lima un avión con 3.000 raciones de alimentos.

El envío de la ayuda se realiza desde Lima por vía aérea y marítima, ante la imposibilidad de hacerla llegar por tierra por los daños sufridos en la carretera Panamericana, la vía que discurre por la costa peruana desde Chile a Ecuador, y que atraviesa las zonas más afectadas del norte de Perú.

Al municipio de Huarmey, a unos 270 kilómetros al norte de Lima, llegó la fragata Quiñones, de la Armada peruana, con 30 toneladas de ayuda y un helicóptero para rescatar personas, ya que la localidad está anegada en algunos puntos con hasta medio metro de agua.

Otra fragata similar, Montero, partió hoy hacia con otras 30 toneladas al puerto de Salaverry que irán para la población de la región La Libertad, donde hay 3.600 damnificados y unos 17.000 afectados.

A Piura, donde hay alrededor de 19.000 damnificados y 225.000 afectados, llegará en breve el buque pesquero con 300 toneladas, y esta noche está previsto que zarpe de Lima el buque aprovisionamiento Tacna con una carga similar para la misma región.

Otros cargamentos menores también han sido destinados a los municipios cercanos a Lima, castigados por los deslizamientos de tierra, conocidos en Perú con el término quechua "huaicos".

Sin embargo, Giuffra afirmó que lo recolectado hasta ahora no es suficiente y exhortó a la población que siga haciendo donaciones en los puntos de acopio establecidos en Lima.

Pidió especialmente que lleven alimentos como arroz, fideos, menestras y conservas como latas de atún; ropa y pañales, además de artículos de higiene personal, linternas y botas de agua, entre otros.

El ministro aseguró que Trujillo, capital de la región La Libertad, ha recibido más de 300.000 litros de agua porque más de la mitad de su población lleva tres días sin suministro de agua por la rotura del canal que abastece a la ciudad.

Otros daños materiales causados por las inundaciones, los desbordes de ríos y los aluviones son la destrucción de más de cien puentes a nivel nacional, indicó el primer vicepresidente de Perú y ministro de Transportes y Comunicaciones, Martín Vizcarra.

Además de los 100.000 damnificados, las inundaciones en Perú dejan desde diciembre 75 muertos, 263 heridos, 20 desaparecidos y unos 630 afectados, según el informe más reciente del Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN).

Las lluvias se dan por un atípico fenómeno climatológico de El Niño, que ha calentado inusitadamente la superficie marina del litoral peruano, lo que a su vez provoca intensas lluvias en su costa desértica, que devienen en aniegos, desbordes de ríos y "huaicos".