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    Arrestan a hombre que planeaba detonar bomba en la jornada electoral

    11 de octubre de 2018

    Nueva York, 11 oct (EFEUSA).- Las autoridades detuvieron a un hombre que supuestamente planeaba detonar un explosivo de fabricación casera en Washington en la próxima jornada electoral, en noviembre, para llamar la atención sobre sus ideas políticas radicales, según informaron hoy medios locales.

    La fiscalía del Distrito Sur de Nueva York colaboró con el FBI en la investigación que llevó al arresto, este miércoles, e indicó que Paul M. Rosenfeld, de 56 años y natural de Tappan (Nueva York) está acusado de fabricar ilegalmente un dispositivo destructivo, así como del transporte y recibo interestatal de explosivos.

    El fiscal Geoffrey Berman señaló en una nota de prensa que Rosenfeld ideó un "retorcido plan para llamar la atención sobre su ideología política matándose en el National Mall, en Washington D.C., poniendo en riesgo a muchos", y que el día planeado para hacerlo era en los comicios del 6 de noviembre.

    De acuerdo con los documentos legales, el detenido se comunicó entre agosto y septiembre con una persona en Pensilvania y le reveló su intención de construir un artefacto explosivo y detonarlo en la jornada electoral, con el objetivo de exponer su ideología.

    Supuestamente, Rosenfeld cree en una teoría política llamada "sortition", que "propone la selección aleatoria de los responsables de Gobierno" mediante una lotería, en lugar de unas elecciones democráticas.

    El pasado martes, las autoridades pararon a Rosenfeld mientras conducía y este accedió a ser interrogado, tras lo cual confesó que había encargado "grandes cantidades" de pólvora negra por internet, que transportó de Nueva Jersey a su casa en Tappan.

    Desgranó que había usado casi cuatro kilogramos de esa sustancia para construir un artefacto en el sótano de su residencia y había instalado "ciertos componentes" para "asegurar que se mataba en la explosión", además de hacer pruebas con artefactos pequeños.

    Las autoridades registraron su casa ese mismo día utilizando una orden judicial y encontraron en el sótano un dispositivo explosivo "funcional" que pesaba más de 90 kilos, y que fue trasladado a un lugar seguro por técnicos del FBI.

    El responsable del FBI encargado del caso, William F. Sweeney, agradeció la acción de un "ciudadano preocupado" que presumiblemente alertó a las autoridades y la colaboración entre agencias para evitar una acción que "podría haberse cobrado vidas inocentes y causado destrucción".

    Cada uno de los dos cargos imputados a Rosenfeld acarrea una sentencia máxima de 10 años en prisión.

    Detienen en Nueva York 5 médicos que distribuían oxicodona a cambio de dinero

    Nueva York, 11 oct (EFEUSA).- Las autoridades de Nueva York anunciaron hoy la detención de cinco médicos y dos profesionales sanitarios que distribuían opioides a cambio de dinero y regalos, entre ellos el que recetaba más píldoras de oxicodona del estado y que se embolsó un total de 5 millones en efectivo.

    En una rueda de prensa, el fiscal del Distrito Sur de Nueva York, Geoffrey Berman, alertó de la "epidemia de grandes proporciones" que afronta Estados Unidos con los opioides y acusó a los profesionales arrestados de ser "traficantes de drogas con batas blancas" a los que movía la "avaricia".

    Entre los siete imputados por distribuir ilegalmente oxicodona, a los que se suman otros tres empleados dentro de este caso, todos ellos estadounidenses, destaca Dante Cubangbang, un médico de 50 años con una clínica en el distrito de Queens (Nueva York).

    Según los documentos judiciales, Cubangbang y su enfermero, John Gargan, de 62 años, recetaron unos 6 millones de píldoras de oxicodona a personas sabiendo que "no necesitaban la medicación para ninguna razón médica legítima".

    Los dos sujetos eran los que más recetaban oxicodona en todo el estado, recalcó Berman, citando a los programas de sanidad pública Medicare y Medicaid, y ambos lo hacían en visitas que duraban apenas unos minutos, con exámenes físicos "mínimos o nulos".

    Junto a los detenidos Michael Kellerman y Loren Piquant, con los que operaban la clínica y que captaban pacientes, Cubangbang y Gargan se embolsaron más de 5 millones de dólares en efectivo en tasas por visitas, que después lavaban y se repartían entre los cuatro.

    Por otra parte, Carl Anderson, de 57 años, recetó cerca de un millón de píldoras de esa droga a pacientes sin necesidad del fármaco, entre ellos Arthur Grande, otro detenido, que las vendía después en la calle.

    Anderson abría su consulta por la noche y se generaban multitudes a altas horas de la madrugada, lo que causó alarma entre los vecinos, desgranó el fiscal. Varios de sus pacientes murieron de sobredosis, entre ellos dos empleados, agregó.

    Mientras, Anthony Pietropinto, de 80 años, tenía una consulta psiquiátrica en la céntrica Quinta Avenida de Manhattan y cobraba entre 50 y 100 dólares por visita. De acuerdo a Berman, atendió a 214 pacientes y en 5 años recetó 600.000 píldoras de 30 miligramos de oxicodina, la dosis más alta disponible.

    Mark Klein, de 47 años, regentaba una farmacia en Long Island y además de recetar el opioide para personas que no estaban presentes a cambio de dinero, comidas o viajes, al ser confrontado por sus empleados afirmó que podían considerarse "traficantes con licencia" porque "el oxi paga las facturas", señala el documento.

    Otros médicos detenidos son Nadem Sayegh, de 64 años, que recibió a cambio de sus recetas médicas dinero en efectivo, cruceros, viajes, cenas y whisky, y Nkanga Nkganga, de 65 años.

    Casi todos los acusados fueron detenidos entre ayer y hoy tras una investigación conjunta de la fiscalía, la autoridad antidrogas (DEA) y la Oficina de Impuestos sobre la Renta, entre otras agencias, y, dependiendo del número de cargos, se enfrentan a sentencias de prisión máximas de 20 años o superiores.

    Según explicó el fiscal Berman, la epidemia de opioides ha llevado a una "reducción en la esperanza de vida en EE.UU" y parte de su causa es que los médicos "recetan calmantes adictivos a personas sabiendo que no tienen necesidad de esos fármacos".