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    Charlottesville no olvida el ataque supremacista y sigue con la lucha

    12 de agosto de 2018

    Charlottesville, 12 ago (EFEUSA).- Charlottesville (Virginia) despertó hoy 365 días después de la trágica marcha supremacista blanca que cambió para siempre esa ciudad, que no ha olvidado el ataque y sigue con la lucha contra el racismo y los movimientos neonazis.

    El centro neurálgico de la actividad estuvo situado hoy en una de las esquinas de la Calle Cuarta del sureste de la ubre virginiana, el lugar exacto donde Heather Heyer, de 32 años, fue embestida brutalmente por un joven neonazi que condujo su vehículo a alta velocidad hacia una concentración antirracista.

    Varios centenares de personas acudieron hoy a ese punto, adornado con flores, fotografías, mensajes y cartas de recuerdo a Heyer y custodiado fuertemente este fin de semana por las autoridades locales ante posibles riesgos de grupos racistas.

    La visita más esperada de la mañana fue la de Susan Bro, madre de Heyer, que asistió al lugar con un ramo de flores que depositó en el memorial justo a las 13.42 hora local (17.42 GMT), tiempo exacto que el vehículo impactó a su hija, causándole la muerte, el 12 de agosto de 2017.

    "Gracias a todos por venir a recordar a mi hija, pero esto no solo tiene que ver con Heather: hubo muchas personas heridas que aún están recuperándose de las heridas", dijo una emocionada Bro, que llegó al lugar acompañada de su actual marido.

    "Tenemos un problema enorme de racismo en esta ciudad y en este país y tenemos que arreglarlo", exclamó la madre, ahora también activista y fundadora de la Fundación Heather Heyer, que brinda becas a jóvenes activistas y les apoya en su carrera.

    En este sentido, Bro recordó, entre sollozos, que "muchas madres pierden a sus hijos cada día" y no reciben la misma atención mediática que ella ha tenido.

    Una de las asistentes, Angeline Conn, amiga personal de Heyer y miembro del movimiento Black Lives Matter (Las vidas negras importan), señaló en declaraciones a Efe que los actos de hoy sirven para "hacer saber (a Heyer) que su vida no fue en vano".

    "Estamos aquí para recordarla y para seguir combatiendo a los fascistas, la brutalidad policial con las minorías y el racismo que hay en EE.UU.", apuntó Conn.

    A lo largo de la mañana, líderes religiosos, activistas y miembros de la comunidad se acercaron al lugar para dejar ofrendas florales y guardar minutos de silencio en memoria de Heyer.

    El sepulcral silencio se cortaba en alguna ocasión por protestas contra la policía, que custodiaba la zona con varios centenares de agentes y asistencia aérea, con al menos 3 helicópteros.

    "¿Dónde estaban el año pasado?", preguntaban a gritos los asistentes al memorial de Heyer a los cuerpos de seguridad, motivando algún momento de tensión.

    Otra de las mujeres concentradas hoy en la Calle Cuarta, Rosie Parker, apuntó lo "horrible" que fue vivir ese episodio a escasos centímetros y lo difícil que es recuperarse de una experiencia así.

    "Estaba a unos 60 centímetros de Heather y vi como fue embestida, dio vueltas en el aire y cayó brutalmente al suelo. En ese momento no sabes si está muerta, pero estás segura de que no va a sobrevivir eso", recordó emocionada Parker en declaraciones a Efe.

    Un año más tarde, en el mismo lugar, la mujer afroamericana reconoció sentirse "entumecida".

    Las antorchas y consignas fascistas de la manifestación "Unir a la derecha", que tomaron a la tranquila ciudad de Charlottesville el año pasado, se trasladaron hoy a la capital estadounidense, donde se prevé que se concentren enfrente de la Casa Blanca.

    Para Conn, el hecho que las autoridades hayan dado el visto bueno a otra protesta de este tipo es "ridículo" y una ofensa para los grupos antifascitas y las minorías.

    "Esto ocurre porque tenemos blancos supremacistas, blancos infiltrados en el poder", apuntó sin titubear la joven activista.

    Doce meses después de ese infausto fin de semana, Charlottesville, de apenas 50.000 habitantes y situada 200 kilómetros al suroeste de Washington, no olvida lo acontecido y continúa con su lucha contra cualquier tipo de racismo.

    Líderes locales recuerdan en Charlottesville a víctimas de marcha neonazi

    Charlottesville, 12 ago (EFEUSA).- Varios líderes locales recordaron hoy en Charlottesville (Virginia) a las víctimas de la marcha de supremacistas blancos que tomó las calles de esa ciudad hace hoy un año y que provocó tres muertos.

    Una de las víctimas mortales, Heather Heyer, fue embestida violentamente por un joven neonazi que decidió conducir su vehículo a alta velocidad hacia la contramarcha antirracista que organizaciones locales convocaron en contra de la manifestación "Unir a la derecha".

    "Por favor, recuerden el legado de Heather. Los nazis siguen por aquí, pero ahora visten trajes y corbatas, no capuchas como los de (la organización racista) KKK. Tenemos que contraatacar", dijo Don Gathers, miembro de la junta civil encargada de revisar las actuaciones del Departamento de Policía de Charlottesville.

    Gathers se dirigió a unas 300 personas concentradas en uno de los parques más emblemáticos de la localidad, el Parque Washington, en el que también se solicitó a las autoridades locales que asistan económicamente a los heridos en el ataque racista del pasado 12 de agosto de 2017.

    A lo largo de la concentración, que duró una hora y media, los asistentes cantaron cánticos como "las viejas leyes Jim Crow, las nuevas leyes Jim Crow y este sistema racista tienen que acabarse", en referencia al sistema que institucionalizó la segregación racial en todo sitio púbico entre 1876 y 1965.

    Otro de los líderes que habló fue el activista local Brandon Collins, de la Asociación de Vivienda Pública de Charlottesville, que aboga por ayudas a la residencia a familias con bajos ingresos.

    "Esta ciudad y nuestro país tienen un pasado racista terrible, desde la colonización hasta el esclavismo. Tenemos que ser el motor del cambio", apuntó Collins.

    Esta protesta pacífica fue el principio de una jornada que sirve para criticar los trágicos incidentes que pusieron a Charlottesville en el centro de la actualidad hace exactamente 365 días.

    Las protestas en esa ciudad se convirtieron en un símbolo de la tensión racial en Estados Unidos cuando hace un año supremacistas blancos marcharon por la ciudad en protesta por la retirada de una estatua de Robert E. Lee, un general esclavista de la Confederación durante la guerra civil.

    Después de exhibir durante horas símbolos fascistas, un manifestante neonazi de la marcha "Unir a la derecha" embistió con su vehículo a una multitud que participaba en una contramarcha antirracista, acto que acabó con la vida de Heather Heyer e hirió a otras 19 personas.

    Dos policías murieron en un accidente de helicóptero cuando acudían a sofocar las protestas.

    Madre de víctima de marcha de Charlottesville busca preservar su mensaje

    Charlottesville, 12 ago (EFEUSA).- Susan Bro, la madre de Heather Heyer, víctima mortal hace hoy un año de la polémica marcha de blancos supremacistas "Unamos la derecha" en Charlottesville, vuelca ahora sus esfuerzos en una fundación en honor a su hija para otorgar becas a jóvenes activistas.

    "Cuando mataron a mi hija intentaron silenciar su mensaje y yo no lo voy a permitir. (...) A través de su fundación, ayudamos y entrenamos a la próxima generación de activistas para que su legado se mantenga vivo", señala Bro en una entrevista con Efe.

    El mensaje de Heyer, una asistente jurídica que murió el 12 de agosto de 2017 a los 32 años, era claro: "Si no estás indignado, es que no estás prestando atención".

    Bajo esa premisa, su madre ha trabajado de manera incansable los últimos 365 días a través de la Fundación Heather Heyer, que tiene como objetivo formar a jóvenes antes de ingresar a la universidad y asistirles económicamente en sus estudios dirigidos al activismo.

    La idea surgió semanas después de que Heyer fuera embestida por James Alex Fields, un joven neonazi con un largo historial violento que decidió conducir su auto a alta velocidad hacia una contramarcha antirracista concentrada en Charlottesville, causando la muerte de la mujer y una veintena de heridos.

    "Después de su muerte, empezaron a llegar grandes cantidades de dinero de desconocidos de manera espontánea para ayudarme con el coste del funeral, pero era demasiado y yo no quería sacar provecho de eso", recuerda Bro, que entonces optó por crear una fundación en memoria de su hija.

    Casi doce meses tras su creación, Bro asegura estar "satisfecha" con el trabajo que ella y sus compañeros voluntarios de la organización están haciendo para mantener vivo el mensaje de Heyer.

    En su primer año de vida, la Fundación Heather Heyer ha otorgado becas, ha trabajado con grupos como la Fundación de Salud SIDA y ha apoyado causas de justicia social como el grupo dirigido por jóvenes Higher Voices, que Bro ayudó a establecer a principios de este año.

    "Decidimos que íbamos a ofrecer becas para gente muy joven que ya ha estado implicada con cuestiones de justicia social de una manera no violenta y que quería continuar formándose con esos ideales", relata.

    Medio centenar de chicos de Charlottesville y alrededores de entre 17 y 18 años, en edad previa a su entrada a la universidad, solicitaron en los últimos meses una de las becas del fondo liderado por Bro, valorada en 1.000 dólares cada una.

    Ella y su equipo, con la ayuda de otros activistas locales, seleccionaron a tres de los candidatos, que han entrado ya en el programa de formación y asistencia de la novel organización.

    Entre sus planes de futuro, Bro prevé extender esas ayudas a jóvenes y crear otro fondo destinado a gente más mayor que tuvo que dejar los estudios y que quiere regresar a la universidad.

    "Estamos muy emocionados y con ganas de más, esto es solo el principio de un largo camino", dice orgullosa la madre.

    Además de centrar sus esfuerzos en la fundación, Bro se ha dedicado a dar discursos en numerosos eventos, atender a todos los medios de comunicación que se le han acercado y hablar en paneles de diferentes conferencias sobre activismo.

    En el primer aniversario de la muerte de Heyer, Bro se acercará hoy al lugar exacto donde su hija fue atropellada hace un año, una zona ahora convertida en un memorial por el Ayuntamiento de Charlottesville.

    Las protestas en esa localidad se convirtieron en un símbolo de la tensión racial cuando supremacistas blancos marcharon por la ciudad en protesta por la retirada de una estatua de Robert E. Lee, un general de la Confederación durante la guerra civil de Estados Unidos.

    Desde entonces, Bro y los habitantes de Charlottesville, de apenas 50.000 habitantes y situada 200 kilómetros al suroeste de Washington, tratan de recuperarse aún de las heridas causadas por esas violentas manifestaciones e insisten en su oposición frontal a cualquier tipo de racismo en Estados Unidos.