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    Ascienden a 227 los heridos en las protestas en Francia por los carburantes

    17 de noviembre de 2018

    París, 17 nov (EFE).- El Gobierno francés elevó hasta 227 el balance provisional de heridos y a 117 el de arrestados en la tensa jornada de protestas que se registraron hoy en varios puntos del país, donde el movimiento conocido como los "chalecos amarillos" se alzó contra los impuestos a los carburantes.

    El ministerio de Interior mantuvo en su nuevo balance el número de fallecidos -una mujer atropellada en el sureste de Francia- y aumentó el de participantes, hasta los 282.710, en cerca de los 2.000 puntos de protesta, muchos de ellos aún activos, situados en rotondas, peajes y ciudades de todo el país.

    Las autoridades alertaron de que con la caída de la noche "cambia el perfil" de los manifestantes, "más proclives a generar disturbios".

    Desde la célula de crisis puesta en marcha por el Ejecutivo, el ministro del Interior Christophe Castaner repasó, en directo frente a las cámaras, el saldo de esta revuelta popular organizada en las redes sociales sin la tutela de un partido o un sindicato.

    "Defiendo evidentemente el derecho a manifestarse de todas las formas, pero defiendo aún más vehementemente el derecho de las personas, que han sido insultadas o agredidas, su derecho a circular", dijo Castaner, quien recordó que la mayoría de los heridos se produjeron en protestas no declaradas a las autoridades.

    El titular de Interior hizo un "llamamiento a la responsabilidad" y aseguró que su gabinete ha optado por "la transparencia" al haber dado "todas las cifras" disponibles.

    De entre los 117 arrestados, 73 quedaron bajo custodia policial, mientras que entre los 227 heridos (seis de gravedad) figuran seis policías, cinco gendarmes y un bombero.

    A última hora de la tarde, todavía había en las inmediaciones del palacio presidencial del Elíseo algunas centenas de "chalecos amarillos", en alusión a la prenda fluorescente que portan los manifestantes, que es obligatoria llevar dentro de los vehículos.

    Según el ministerio, esta protesta estaba bajo control después de vivir tensos momentos con el lanzamiento de gases lacrimógenos contra los manifestantes.

    La clase media de provincias se vuelve contra Macron en una inédita protesta

    París, 17 nov (EFE).- Inédita por su naturaleza espontánea y por su magnitud, la clase media de provincias se volvió hoy contra la política tributaria del Gobierno de Emmanuel Macron en una tensa protesta que se propagó por carreteras y ciudades del país y que se saldó con una mujer muerta, 227 heridos y 117detenidos.

    Los denominados "chalecos amarillos", una suerte de revuelta popular organizada en las redes sociales sin la tutela de un partido o un sindicato, se echaron desde primera hora de la mañana a las carreteras francesas en protesta por el impuesto a los carburantes.

    Jubilados, profesionales liberales o pequeños comerciantes figuraron entre los 244.000 participantes contabilizados, quienes se movilizaron en unos 2.000 puntos repartidos por todo el país, como rotondas, peajes y puentes, muchas veces sin haber avisado a las autoridades, lo que generó desconcierto entre la policía.

    La protesta, ampliamente respaldada por la sociedad francesa, respondió, en un primer momento, a un alza tributaria sobre los carburantes para financiar la transición energética, aunque rápidamente se extendió a la falta de poder adquisitivo en general.

    "¡Macron, dimisión!", gritaron muchos de los participantes, quienes con frecuencia entonaron "La Marsellesa", el himno francés.

    Sin líderes ni portavoces concretos, un millar de ellos se llegaron a plantar sin previo aviso en las inmediaciones del Palacio presidencial del Elíseo, en París, donde se vivieron tensos momentos con la policía, que dispersó a la turba con gases lacrimógenos.

    La muchedumbre logró bloquear parcialmente los Campos Elíseos, otro punto neurálgico de la capital.

    En un comunicado, el tercero de la jornada, el Ministerio del Interior pidió "prudencia" a los manifestantes que quedan activos y alertó de que "las fuerzas del orden tienen la consigna de intervenir para impedir cualquier bloqueo total de ejes importantes".

    "Los chalecos amarillos", movimiento inédito en la historia reciente de Francia, se considera un reflejo del hartazgo de la clase media, obligada a vivir lejos de los grandes centros urbanos -debido a lo altos precios del alojamiento, entre otros motivos- y a usar el coche diariamente.

    "Mis hijas, profesoras, hacen 83 kilómetros al día. Su gasto en gasolina va a aumentar en 60 euros", lamentó François, un jubilado que participó en estas concentraciones, donde el objetivo era entorpecer o bloquear el tráfico de las carreteras y autopistas.

    De entre las centenas de incidentes, destaca la muerte en Pont-de-Beauvoisin (sureste de Francia) de una mujer de unos 50 años atropellada por otra que tuvo una crisis de nervios cuando los manifestantes golpearon su coche, en el que transportaba a su hija al hospital.

    También se registraron 227 heridos en varias localidades del país, entre ellos cinco graves y un policía, y decenas de arrestos.

    Los antidisturbios tuvieron que intervenir con gases lacrimógenos en estratégicos puntos como el túnel de Mont Blanc, que une Francia con Italia por los Alpes.

    A unos seis meses de las elecciones europeas, Macron vuelve a estar en apuros cuando su popularidad toca mínimos de sus 18 meses de mandato.

    La oposición, desde la extrema izquierda hasta la ultraderecha, no participó oficialmente, pero aprovechó esta movilización popular que goza de un gran apoyo ciudadano para censurar al presidente.

    "Espero que el presidente de la República les escuche. Esto tiene que cambiar. Este movimiento parte de todo el mundo. Mi deber es apoyarlo", dijo el líder opositor de Los Republicanos, el centro-derechista Laurent Wauquiez.

    "Un gran momento" de organización popular se está celebrando, se felicitó el izquierdista Jean-Luc Mélénchon, quien censuró a las autoridades por haber dado una cifra rebajada de manifestantes.

    Otra de las principales fuerzas opositoras, el ultraderechista Frente Nacional (FN), también respaldó a los "chalecos amarillos", denominación alusiva a la prenda fluorescente que es obligatoria llevar dentro de los vehículos.

    Antonio Torres del Cerro