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  • VIII CENTENARIO CATEDRAL BURGOS

    Las campanas de Burgos repican como preludio del VIII Centenario de su Catedral

    19 de julio de 2018

    Burgos, 19 jul (EFE).- Los campanarios de 14 edificios emblemáticos del centro histórico de la ciudad de Burgos ofrecieron este jueves el concierto 'Flamígera Symphonia', dirigido por el maestro Llorenç Barber y en el que han participado 70 músicos locales.

    A golpe de repiques, la capital castellana quiso dar el pistoletazo de salida oficial a los actos que servirán de preludio al VIII Centenario de la Catedral, que se celebrará en el año 2021, y que promete marcar un antes y un después en la vida cultural de la ciudad.

    Decía el director del concierto de campanas, Lloreç Barber, durante la presentación del evento, que la clave para disfrutarlo era "no quedarse quieto y buscar siempre puntos altos", siendo siempre el campanario de la Catedral el epicentro de una obra que, sin embargo, pretendía ser coral.

    Y con ese sentido plurifocal, arrancó con fuerza un repique en lo alto de la Catedral de Burgos, un sonido rotundo acompañado por un estruendo del espectáculo pirotécnico a cargo de la empresa Vulcano que hacía las veces de coros a una melodía 'in crescendo' que fue contagiando al resto de campanarios.

    Le siguió su hermana pequeña, la Iglesia de San Nicolás, y otras del Centro Histórico Alto como San Cosme y San Damián, San Esteban o Santa Gadea, en pequeños toques que, sin embargo, retumbaban por todo el entorno de la Seo, sobre todo desde la Plaza de Santa María, frente a la fachada, donde miles de personas abrían de par en par sus oídos.

    Entre un público conformado por burgaleses, visitantes y peregrinos de todas las edades y nacionalidades, hubo quien apostó por quedarse asombrado por la magia del sonido frente a la Catedral y quien decidió recorrer cada uno de los campanarios para poder percibir las diferentes tonalidades, el 'llamada-respuesta' que cada edificio brindaba con su música, y seguir el rastro de su eco.

    El Ayuntamiento, el Arco de Santa María o el Monasterio de la Visitación, terminaron de envolver con el sonido pausado de sus campanas a una ciudad que ya mira hacia el futuro, el que dentro de tres años le depara el 800 cumpleaños de un templo que, a pesar de su edad, no ha dejado ni un solo día de ser el orgullo de los burgaleses.