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    El vicepresidente de Bolivia afirma que el mundo actual es caótico y paradójico

    19 de junio de 2018

    San Lorenzo (Paraguay), 18 jun (EFE).- El mundo actual es "caótico" y "paradójico" y en él la globalización "se ha caído" y nada es fijo ni está preestablecido, afirmó hoy en Paraguay el vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera.

    En una conferencia pronunciada en el paraninfo del campus de la Universidad Nacional de Asunción (ANU), ubicada en la ciudad de San Lorenzo, García Linera recalcó que hoy en día los viejos paradigmas se han venido abajo.

    "El presidente chino, Xi Jinping, nos dice que tenemos que comprometernos con el libre comercio y facilitarlo desde la apertura, diciendo no al proteccionismo", y a la vez el de EE.UU., Donald Trump, "se ha convertido en abanderado del proteccionismo" colocando aranceles y salvaguardando los empleos estadounidenses en primer lugar, argumentó el vicepresidente boliviano.

    Ante un auditorio de miles de personas, en su mayoría estudiantes, García Linera analizó el declive de la globalización, un proyecto que describió con dos rostros, uno económico y otro político y cultural, que dio como resultado la concentración oligárquica de la riqueza, con una expansión no homogénea de empresas productivas transnacionales y el incremento de la precariedad.

    El vicepresidente resaltó que el 91 % de las riquezas del mundo se concentra solo en el 20 % de los países, mientras en el 80 % restante la cifra solo alcanza el 8,5 % de los recursos.

    Para García Linera, la globalización "se ha quebrado", de tal forma que "los comunistas, con China a la cabeza, son los más libres del mercado y viceversa, así estamos; se ha roto el relato político de la globalización hasta desembocar en "un mundo caótico, en una anarquía plantaría en la que cada país busca como subsistir".

    Analizó también lo que supone la salida del Reino Unido de la Unión Europea, "dejando la globalización y replegándose a sus fronteras para optar por medidas proteccionistas y no de libre comercio", a pesar de la profundidad del proyecto europeo, tanto en lo económico como en lo social y político, que a su juicio le confería un carácter casi similar al de un estado.

    Asimismo, fue autocrítico con el desempeño de los gobiernos progresistas en Latinoamérica que, junto con otras corrientes, consiguieron desestabilizar el neoliberalismo, como en Bolivia.

    "Algunas cosas hemos hecho mal porque si no habría reflujo de los gobiernos progresistas", señaló al tiempo que animó a resolver enérgicamente problemas como el de la corrupción porque "cuando una mano se infecta lo mejor es cortarla", explicó haciendo un paralelismo con la cirugía.

    En cuanto a la disquisición de si es más conveniente trabajar desde el estado en la transformación de la sociedad o hacerlo desde la sociedad civil y los movimientos sociales, señaló que Latinoamérica ha demostrado que ese "es un falso debate" y que lo mejor es efectuarlo desde los dos ámbitos, aunque no haya un algoritmo para saber cual es la combinación perfecta.

    Se trata, según manifestó, de aplicar la práctica y el sentido común, garantizando la fidelidad de un núcleo duro y teniendo la capacidad "de incorporar al adversario, pero derrotado y desorganizado, no igualado".

    Partiendo el ejemplo de Bolivia, propugnó asimismo una lucha política "contra el monopolio del sentido común de la sociedad", convencido de que "solo en la manera de que ideas y propuestas nuevas horaden los preceptos lógicos, morales y procedimentales habrá vida para dar lugar a un nuevo sentido común de época", bajo la base de que "sin victoria cultural no hay victoria política".