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    Persiste la violencia en Nicaragua previo a la reanudación del diálogo

    14 de junio de 2018

    Managua, 14 jun (EFE).- La violencia se mantuvo hoy en varias ciudades de Nicaragua previo a la reanudación del diálogo nacional con el que se busca poner fin a una crisis sociopolítica que ha dejado al menos 156 muertos.

    En varias ciudades se desencadenaron algunos hechos violentos que dejaron al menos dos muertos más, entre ellos un chico de 15 años que recibió un disparo en el pecho en la ciudad de León (noroeste).

    La jornada de este jueves comenzó con un paro nacional de 24 horas, convocado por la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, que aglutina a empresarios, sociedad civil, estudiantes y campesinos, para exigir el fin de la represión gubernamental.

    El paro nacional comenzó a la medianoche con una "cacerolada" que se sintió en muchos barrios capitalinos.

    El objetivo del paro es presionar al presidente Daniel Ortega para que detenga la violencia y acceda a negociar una salida pacífica a esta crisis, que ya es la más cruenta que vive el país centroamericano desde 1980 y en la que ya han muerto al menos 156 personas, de acuerdo a las asociaciones de derechos humanos.

    "El pueblo nicaragüense desde el 18 de abril ha demostrado su repudio total hacia el desgobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo. El apoyo masivo del paro es una muestra del hartazgo del pueblo. Estamos exigiendo todos a viva voz su renuncia inmediata y su salida del país", dijo a Efe el líder estudiantil y miembro de la plataforma opositora, Víctor Cuadras.

    El presidente Ortega no estará el viernes en la reanudación del diálogo nacional, según informó la Presidencia de la República.

    En lugar de Ortega, el delegado por el Gobierno en el diálogo con la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, será el canciller Denis Moncada, afirmó la vicepresidenta Rosario Murillo, a través de medios del Gobierno.

    "Estamos confirmando, ratificando, a nuestro pueblo y a las queridas familias de Nicaragua, que ahí estará la delegación del Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, presidida por el compañero canciller Denis Moncada", dijo la también primera dama.

    La Conferencia Episcopal de Nicaragua, que actúa como testigo y mediadora, citó al diálogo para este viernes tras haberlo suspendido el 23 de mayo pasado, debido a la negativa de Ortega a tratar el tema central, que es la "democratización" del país.

    El Episcopado emitió la cita luego de haber recibido una respuesta de Ortega a una carta en la que los obispos le pedían volver al diálogo para tratar la "democratización", a lo que se ha negado, debido a que significa su salida del poder.

    Ortega no ha regresado a la mesa de diálogo desde que en la inauguración un grupo de estudiantes universitarios lo encararon y se refirieron a él como a un asesino.

    La Comisión de la Verdad, Justicia y Paz de Nicaragua abogó por un cese a la violencia y dar una oportunidad al diálogo nacional.

    "Hacemos un llamado a guardar la calma y darle oportunidad al diálogo", dijo en rueda de prensa el subprocurador de derechos humanos, Adolfo Jarquín, miembro de esa comisión.

    Asimismo, esa Comisión, creada por la Asamblea Nacional (Parlamento), controlada por el oficialismo, pidió a los obispos desempeñar con beligerancia el papel que juegan como mediadores para lograr encontrar "puntos comunes" entre todos los sectores y que se depongan actitudes y se "cedan posiciones" para poder restablecer la paz.

    Nicaragua lleva ya casi dos meses sumida en la crisis sociopolítica más sangrienta desde los años de 1980, con Ortega también como presidente.

    Las protestas contra Ortega y Rosario Murillo comenzaron el pasado 18 de abril por unas fallidas reformas a la seguridad social y se convirtieron en una exigencia de renuncia, después de once años en el poder, con acusaciones de abuso y corrupción.

    Monaguillo muere en un ataque de "paramilitares" de Nicaragua, denuncia la Iglesia

    Managua, 14 jun (EFE).- Un monaguillo de 15 años de edad falleció hoy en un ataque sorpresa realizado por "paramilitares" en la ciudad de León, en el noroeste de Nicaragua, en medio de la crisis que ha cobrado al menos 154 víctimas, denunció una fuente de la Iglesia católica.

    "Me ha hecho llorar este mensaje que me acaba de llegar. Dios acoja en el altar del cielo a Sandor Dolmus, monaguillo asesinado hoy por paramilitares en León", dijo el obispo Silvio Báez, en sus redes sociales.

    El monaguillo se encontraba junto con otros niños y vecinos, cuando los "paramilitares" salieron de una sede del oficialista Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y dispararon al grupo, dijo el padre de la diócesis de León, Víctor Morales, a periodistas.

    Al igual que la mayoría de las víctimas de la crisis en Nicaragua, el jovencito recibió un disparo certero con un arma de alto calibre, en su caso en el pecho, y murió pocos minutos después, relató el sacerdote.

    El menor era monaguillo de la basílica catedral de la Asunción León, considerada Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

    Este es el atentado más grave sufrido en plena crisis por un integrante de la iglesia católica, que actúa como mediadora en el diálogo entre el Gobierno y la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, que aglutina a empresarios, sociedad civil, estudiantes y campesinos de Nicaragua.

    La Iglesia ya ha tenido integrantes secuestrados, así como sacerdotes y obispos amenazados de muerte, por alojar en las parroquias a las personas que huyen de la Policía Nacional y fuerzas "parapoliciales" que disparan a la población en Nicaragua, en medio de protestas contra el presidente Daniel Ortega.

    Durante casi dos meses Nicaragua ha vivido la crisis sociopolítica más sangrienta desde los años de 1980, con Ortega también como presidente.

    Las protestas contra Ortega y Rosario Murillo, comenzaron el 18 de abril pasado por unas fallidas reformas a la seguridad social y se convirtieron en una exigencia de renuncia, después de once años en el poder, con acusaciones de abuso y corrupción.