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    Guatemala impone hasta 58 años de cárcel a militares por desaparición forzada

    23 de mayo de 2018

    Guatemala, 23 may (EFE).- Un Tribunal de Guatemala decidió hoy condenar a penas de entre 33 y 58 años de cárcel a cuatro militares retirados por la desaparición forzada de un menor de 14 años durante la guerra y la violación reiterada de su hermana.

    El titular del Tribunal de Mayor Riesgo C, Pablo Xitumul, leyó la sentencia tras más de 12 horas de retraso sobre la fecha prevista e impuso 58 años de prisión a los oficiales retirados del ejército, el general Manuel Benedicto Lucas García, el máximo oficial de inteligencia Hugo Ramiro Zaldaña y el también general Manuel Antonio Callejas y 33 para el coronel Francisco Gordillo.

    En cambio, Edilberto Letona fue absuelto en esta causa que empezó a juzgarse el pasado 1 de marzo para revivir uno de los episodios más lúgubres: la desaparición forzada del joven de 14 años Marco Antonio Molina Theissen y las violaciones reiteradas a su hermana Emma Guadalupe hace casi 37 años.

    Después de que acusados, querellantes y público pasaran toda la noche en la sala, el Tribunal, por "unanimidad", declaró a Zaldaña, Gordillo, Callejas y Lucas culpables de delitos de lesa humanidad (25 años) y también de violación agravada (8 años).

    También dictó para Zaldaña, Callejas y Lucas, quien asistió por videoconferencia debido a una operación que le realizaron recientemente, otros 25 años en un fallo que aún tiene que quedar en firme.

    Durante la lectura, el juez, que admitió la "magnitud del caso", hizo especial hincapié en el cumplimiento de los convenios nacionales e internacionales, de la responsabilidad del Estado en la observación de las garantías básicas de la población y en la obligación de los servidores públicos de actuar respetando los derechos humanos.

    "Esto ofende a todos los seres humanos por lo que no debe quedar en la impunidad", dijo el juez, quien criticó que la defensa y los militares acusados intentarán argumentar que en Guatemala no hubo guerra interna, un razonamiento "insostenible", pues se involucró a la población civil para luego "atacarla sin misericordia, como lo hicieron".

    Lucas García perteneció al Estado Mayor del Ejército entre 1981 y 1982; Callejas fue exjefe de Inteligencia Militar, Zaldaña era el exsecretario de inteligencia del Estado Mayor del Ejército y los coroneles Francisco Luis Gordillo Martínez y Edilberto Letona Linares fueron comandante y subcomandante de la base donde estuvo secuestrada Emma Guadalupe.

    Era el 6 de octubre de 1981 cuando Marco Antonio, en ese entonces de 14 años, estaba en su casa con su madre y dos sujetos armados entraron a la fuerza para llevarse al niño. Lo ataron con grilletes, lo metieron en un costal y luego lo introdujeron en la parte trasera de un vehículo con placas oficiales.

    Esta era la última vez que Emma, perteneciente a una familia considerada "subversiva" por sus críticas al Gobierno, vería a su hijo, pero no era la primera vez que sufría los embates de la guerra que por 36 años (1960-1996) desangró al país.

    Una semana antes, la hermana de Marco Antonio, Emma Guadalupue -militante de la Juventud Patriótica del Trabajo- fue detenida y retenida durante nueve días en la base militar de Quetzaltenango, donde fue golpeada, interrogada y torturada, además de sufrir múltiples violaciones sexuales.

    Emma Guadalupue escapó, pero unos días después, por su huida y debido a que no la encontraron en casa, se llevaron a Marco Antonio, un caso que ve por fin la luz más de 20 años después de la firma de la paz, cuando aún hay miles de familias que siguen buscando la verdad, dijo la experta en justicia transicional Jo-Marie Burt.

    La familia estuvo presente este martes y este miércoles en la sala, esperando la sentencia, tras la cual no hicieron declaraciones pero sí se fundieron en un profundo abrazo y de sus caras brotaban lágrimas de la emoción tras los aplausos de una gran multitud que los arropaban.

    Con ellos y con decenas de medios de comunicación nacionales e internacionales pasaron casi 16 horas, hablando, riendo y algunos hasta hicieron ejercicios de gimnasia y estiramientos para pasar unas horas que se hicieron eternas en ambas partes, entre los querellantes y los acusados.

    El más feliz tras terminar esta maratoniana sesión fue Letona, que aunque no hizo declaraciones a la prensa sí se mostró sonriente y jovial, sobre todo con sus familiares.

    Cejil aplaude a Guatemala por rescribir la historia con el fallo por desaparición

    Guatemala, 23 may (EFE).- La subdirectora para Centroamérica y México del Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (Cejil), Marcela Martino, dijo hoy sentirse satisfecha con la sentencia a cuatro militares retirados por la desaparición forzada de un niño de 14 años y las violaciones reiteradas a su hermana durante la guerra en Guatemala.

    Este fallo, emitido esta madrugada por el Tribunal de Mayor Riesgo C, permite a Guatemala "reescribir" su historia gracias a la lucha de la familia Molina Thesisen, después de que cuatro militares en situación de retiro fueran encontrados culpables de los delitos de lesa humanidad, violación con agravación de la pena y desaparición forzada.

    "Esta sentencia histórica se forja en la lucha incansable de la familia Molina Theissen por alcanzar la justicia después de casi 37 años de ocurridos los hechos. Éste es también un paso trascendental para la justicia del país, por cuanto reviste el cumplimiento de una de las obligaciones internacionales del Estado de Guatemala, que en el 2004 fue condenado por su responsabilidad internacional por estos hechos", dijo la experta.

    Es a raíz de la sentencia emitida por la Corte Interamericana de Derechos Humanos que se ordenó a Guatemala identificar, juzgar y sancionar a los autores materiales e intelectuales de la desaparición forzada de Marco Antonio, "garantizando la publicidad del proceso".

    Martino -quien dijo sentirse "con el corazón lleno de admiración, amor, satisfacción"- señaló que no tenía palabras para describir todo lo que pasó para darse esta sentencia que retomaba estándares internacionales y que daba "credibilidad" a los testimonios y que eran "coherentes" y "claras".

    "Creo que esto es una prueba contundente de cómo la justicia es importante para el caso concreto pero también es profundamente reparadora en una sociedad que por miles de razones no logra seguir creciendo y construyendo sobre la base de la memoria y la justicia colectiva", explicó, quien ensalzó la fortaleza de la familia, presente en la sala.

    El Tribunal de Mayor Riesgo C condenó esta madrugada a 58 años de prisión a los militares retirados de alto rango Manuel Benedicto Lucas García, Hugo Ramiro Zaldaña y Manuel Antonio Callejas; y 33 para Francisco Gordillo, mientras que absolvió a Edilberto Letona.

    Era el 6 de octubre de 1981 cuando Marco Antonio, en ese entonces de 14 años, estaba en su casa con su madre y dos sujetos armados entraron a la fuerza para llevarse al niño. Lo ataron con grilletes, lo metieron en un costal y luego lo introdujeron en la parte trasera de un vehículo con placas oficiales.

    Esta era la última vez que Emma, perteneciente a una familia considerada "subversiva" por sus críticas al Gobierno, vería a su hijo, pero no era la primera vez que sufría los embates de la guerra que por 36 años (1960-1996) desangró al país.

    Una semana antes, la hermana de Marco Antonio, Emma Guadalupue -militante de la Juventud Patriótica del Trabajo- fue detenida y retenida durante nueve días en la base militar de Quetzaltenango, donde fue golpeada, interrogada y torturada, además de sufrir múltiples violaciones sexuales.

    Emma Guadalupue escapó, pero unos días después, por su huida y debido a que no la encontraron en casa, se llevaron a Marco Antonio, un caso que empezó a ser juzgado el pasado 1 de marzo y que se extendió durante más de dos meses y medio.

    "A la luz de la prueba técnica, pericial, documental y testimonial, e incorporando estándares en materia de violencia sexual y desaparición forzada, el tribunal estableció de manera unánime que no existía duda razonable de que el Ejército diseñó e implementó un aparato con el objetivo de sembrar terror en la población y cometer los graves hechos presentados en este caso", explicó Martino.

    A su juicio, este fallo es una base para la construcción de la verdad histórica y tiene un impacto "directo en la familia, a la vez que tiene un alcance social, pues permite narrar estos acontecimientos reconociendo que sí ocurrieron, como un elemento sustancial para que no se repita".

    "Hoy Guatemala reescribe su historia, avanza en el combate contra la impunidad de las graves violaciones de derechos humanos cometidas durante el conflicto armado, que constituyen la piedra angular para la construcción de un futuro más próspero, menos desigual y en el que ningún interés se encuentre por sobre la ley", enfatizó.

    Impunity Watch dice que sentencia por desaparición en Guatemala es histórica

    Guatemala, 23 may (EFE).- Impunity Watch calificó hoy de histórica la sentencia a cuatro militares retirados en Guatemala por la desaparición forzada de un niño de 14 años y las violaciones reiteradas a su hermana hace casi 37 años, durante la guerra civil (1960-1996).

    "La sentencia del caso Molina Theissen constituye un precedente importante para la Justicia guatemalteca. Felicitamos al sistema de justicia por la condena de cuatro militares de alto rango de la dictadura militar de Romeo Lucas (1978-1982)", dijo la entidad en un comunicado.

    A su juicio, los cuatro fueron parte de "la máquina de terror que causó tanto dolor a numerosas familias" durante el conflicto armado interno, por lo que este caso es "paradigmático" al poder mostrar que el alto mando del Ejército "giró órdenes para la ejecución de actos atroces".

    "La sentencia condenatoria marca un camino de esperanza para tantas familias que siguen buscando a los miles de desaparecidos", aseveró Impunity Watch, que también exhortó a la nueva fiscal, María Consuelo Porras, a mantener firme su compromiso con la justicia en la investigación de la violaciones a los derechos humanos durante la dictadura.

    El Tribunal de Mayor Riesgo C condenó esta madrugada a 58 años de prisión a los militares retirados Manuel Benedicto Lucas García, Hugo Ramiro Zaldaña y Manuel Antonio Callejas; y 33 para Francisco Gordillo, mientras que absolvió a Edilberto Letona.

    Lucas García perteneció al Estado Mayor del Ejército entre 1981 y 1982; Callejas fue exjefe de Inteligencia Militar, Zaldaña era el exsecretario de inteligencia del Estado Mayor del Ejército y los coroneles Francisco Luis Gordillo Martínez y Edilberto Letona Linares fueron comandante y subcomandante de la base donde estuvo secuestrada Emma Guadalupe.

    Era el 6 de octubre de 1981 cuando Marco Antonio, en ese entonces de 14 años, estaba en su casa con su madre y dos sujetos armados entraron a la fuerza para llevarse al niño. Lo ataron con grilletes, lo metieron en un costal y luego lo introdujeron en la parte trasera de un vehículo con placas oficiales.

    Esta era la última vez que Emma, perteneciente a una familia considerada "subversiva" por sus críticas al Gobierno, vería a su hijo, pero no era la primera vez que sufría los embates de la guerra que por 36 años (1960-1996) desangró al país.

    Una semana antes, la hermana de Marco Antonio, Emma Guadalupe -militante de la Juventud Patriótica del Trabajo- fue detenida y retenida durante nueve días en la base militar de Quetzaltenango, donde fue golpeada, interrogada y torturada, además de sufrir múltiples violaciones sexuales.

    Emma Guadalupue escapó, pero unos días después, por su huida y debido a que no la encontraron en casa, se llevaron a Marco Antonio, un caso que ve por fin la luz más de 20 años después de la firma de la paz, cuando aún hay miles de familias que siguen buscando la verdad.

    Impunity Wathc exhortó además al Estado de Guatemala a que "busque a Marco Antonio", uno de los más de 40.000 desaparecidos durante la guerra, que dejó además un balance de 200.000 muertos y más de un millón de desplazados internamente.