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    Matteo Garrone emociona en Cannes con su enfoque humanístico de la violencia

    17 de mayo de 2018

    Cannes (Francia), 17 may (EFE).- El italiano Matteo Garrone logró hoy emocionar al Festival de Cannes con su enfoque humanístico de la violencia en "Dogman", un filme inspirado en un sórdido caso real y protagonizado por Marcello Fonte, que se ha convertido en el favorito al premio a mejor actor por una soberbia interpretación.

    Una película, que participa en la competición oficial de Cannes, y que está centrada en el miedo y en el deseo de ser apreciado por los demás, explicó en rueda de prensa Garrone, que reconoció que es una historia que puede retratar de alguna manera la situación actual de su país pero negó cualquier intención política.

    "Puede que haya un componente político, pero ha sido a pesar de mí", aseguró. Su enfoque, insistió, es "más humanístico", para demostrar que "la violencia puede contagiar a cualquiera de un momento a otro".

    Y aunque uno de los guionistas, Massimo Gaudioso, sí consideró que puede ser una "alegoría" de la Italia actual, Garrone insistió en que es un filme universal. "Estamos aquí para ver si esta película puede transmitir emociones a personas de otros países del mundo", agregó.

    Un filme que se adentra en la violencia en la que vive Marcello (Fonte), un hombre débil e influenciable, que se dedica a cuidar perros y que está sometido por su amigo Simoncino (Edoardo Pesce), un delincuente de poca monta que le obliga a participar en sus golpes y le trata de forma denigrante.

    Dos actores que hacen un trabajo impresionante, especialmente Fonte, que logra que su personaje no pierda su inocencia pese a todo lo que le pasa, según resaltó Garrone.

    Una especie de Buster Keaton, casi un personaje del cine mudo, que habla poco y que es "totalmente reinventado" respecto al protagonista de los hechos reales, un brutal asesinato que conmocionó Italia a finales de los años ochenta.

    Garrone empezó a pensar en llevar esa historia al cine hace trece años pero en el proceso se fue separando de los hechos reales para impedir que el protagonista se convirtiera en un monstruo.

    El caso real fue mucho más cruel, con torturas que no aparecen en la ficción, resaltó Garrone, que estaba obsesionado con que Marcello mantuviera "su dulzura y humanidad" pese a todo, que la idea que le guiara no fuera la venganza.

    "Marcello no es violento pero tiene que sobrevivir" y ese conflicto el que quería explorar el realizador, el de un personaje lleno de contradicciones. "No quería que fuera un filme sórdido y sangriento", agregó.

    Es más una historia sobre la eterna lucha del débil contra el fuerte, precisó el realizador de títulos como "Gomorra" (2008) y "Reality" (2012), ambos galardonados con el Gran Premio del Jurado de Cannes.

    Un director "que no busca la banalidad y que no se conforma con lo primero que piensa. Quiere profundizar y también escucha para entender", afirmó Fonte.

    Rodada en el barrio de Villagio Coppola de Caserta (cerca de Nápoles), donde ya ambientó una parte de "Gomorra", el realizador se siente muy cómodo en un lugar que conoce muy bien y que le ofrece la luz más adecuada para que secuencia.

    "Es un lugar mágico", que tenía el aspecto de un pueblo de las películas de western, un lugar de frontera "que puede ser metáfora del mundo actual", precisó Garrone sobre una película que refleja muy bien el ambiente cerrado de un pueblo pequeño, en el que todos se conocen.

    Además de contar con una estética muy cuidada, que recuerda a "Gomorra", en un filme que recupera la mejor esencia del cine italiano.

    Muy bien recibida en Cannes, la película opta a la Palma de Oro, al igual que otros 20 títulos, de los que ya solo quedan cuatro por proyectar en esta 71 edición del festival.

    Alicia García de Francisco

    Lee Chang-dong juega con el espectador en la brillante "Burning"

    Cannes (Francia), 17 may (EFE).- El realizador surcoreano Lee Chang-dong presentó hoy en Cannes "Burning" una película misteriosa y brillante que mantiene un pulso con el espectador, al que reta en un juego de confusión inspirado en Haruki Murakami y William Faulkner.

    Un filme con el que el realizador compite por la Palma de Oro de Cannes y en el que ha dejado espacio para que el espectador descubra e interprete muchos elementos ambiguos que ha dejado en la narración, explicó Lee en rueda de prensa.

    Una especie de triángulo amoroso con esencia de "thriller" que se inspira en el relato "Barn Burning", de Murakami, que a su vez realizó un versión libre de una obra del mismo título de Faulkner.

    Protagonizada por Yoo Ah-in, Yeun Steven -conocido por su participación en la serie televisiva "The Walking Dead"-, y Jun Jong-seo, "Burning" narra la relación de dos jóvenes de pocos recursos y la aparición de un hombre rico en la vida de ambos.

    "Lo que me gustó de la obra de Murakami era el misterio que había en la historia y pensé que podrían desarrollarse una multitud de misterios en una película, con diferentes capas", explicó el realizador que, sin embargo, luego se centró más en la ira de un niño narrada por Faulkner.

    Porque su película se centra en la cólera como fenómeno universal, independiente de la nacionalidad o el estatus social.

    "Todo el mundo está en cólera, pero sobre todo los jóvenes, que sufren una gran presión", afirmó Lee, que consideró que "no sabemos a quién o a qué dirigir nuestra ira".

    Y agregó que aunque "el mundo ha mejorado y parece que funciona a la perfección, la gente no tiene respuestas sobre cómo vivir o enfrentarse al futuro".

    En ese contexto se encuentran los jóvenes de la película: Jongsuu (Yoo), que quiere ser escritor; Haemi (Jun), que es azafata en una lotería callejera y Ben (Yeun) un rico desocupado que solo busca divertirse y que se cree un dios.

    "Esta película contiene diferentes códigos culturales, sociales, de arte...Hay muchas cosas que se esconden en el filme, no quería explicarlo todo, quería mostrarlo de manera cinematográfica y que el espectador lo viera al principio como una historia sencilla", señaló el realizador.

    Un director que con solo seis películas ha conseguido premios en festivales como Cannes o Venecia y que con "Burning" ha vuelto a sorprender con una historia bien trazada, que mantiene la tensión y que cuenta con muy buenas interpretaciones.

    Entre ellas la de Yeun Steven, un actor asentado en Estados Unidos y que se estrena en el cine coreano con este filme, una experiencia extraordinaria y un "aprendizaje increíble".

    "La hora de los hornos", 50 años de un documental que sigue vigente

    Cannes (Francia), 17 may (EFE).- Hace cincuenta años, los argentinos Fernando 'Pino' Solanas y Octavio Getino estrenaron un documental clave en la historia del cine político latinoamericano y hoy, los problemas que denunciaban "están aún ahí".

    Así lo señaló hoy Solanas en la presentación en el Festival de Cannes de la proyección de un filme que se realizó entre 1966 y 1969, clandestinamente, como "un acto de resistencia contra la dictadura del general (Juan Carlos) Onganía".

    Un filme que fue "una gran aventura" y "una enorme provocación", en palabras de Solanas, que expresó su satisfacción por la cantidad de debates y discusiones que generó su trabajo, dividido en tres partes: "Neocolonialismo y violencia"; "Acto para la liberación" y "Violencia y liberación".

    A sus 82 años, el realizador argentino se mostró emocionado por presentar su trabajo de nuevo en Cannes y ante la mirada del delegado general del festival, Thierry Frémaux, a quien llamó su "primer y gran promotor".

    En Cannes presentó "Sur" en 1988 y se llevó el premio a mejor director y en 1992 el de la Comisión Técnica por "El viaje". Y hoy volvió al festival para presentar uno de los trabajos claves de su carrera.

    "Nadie creía que lo pudiéramos hacer", recordaba hoy Solanas. Y lo hicieron, en la soledad impuesta por la clandestinidad y sacando de Argentina 175 cajas de película para llevarlas a Roma, donde acabaron el montaje en casa de los hermanos Taviani.

    El 2 de junio de 1968 se estrenó en el Festival de Pésaro (Italia), unos días después de que Cannes tuviera que suspender su edición de aquel año en la ola del movimiento de Mayo del 68.

    "Nos preguntamos entonces cómo hacer para que se viera el filme" porque tenían muchos simpatizantes pero también muchos críticos con un trabajo que cargaba con fuerza contra la violencia institucionalizada en Latinoamérica.

    Consiguieron hacer 70 copias a su regreso a Argentina y comenzaron a exhibir a película en una especie de red paralela política de difusión de cine. Es decir, en casas particulares, en locales, en cualquier sitio que les dejaran.

    La respuesta, rememora, "fue formidable". Se producían discusiones en los descansos de la proyección -la película era en 16 milímetros y a los 45 minutos había que cambiar de bobina- y la repercusión de su trabajo fue mucho más lejos de lo que podían haber imaginado.

    Como también lo fue la persecución a la que fueron sometidos los que participaron en la elaboración del filme.

    "Tardamos aún décadas para salir de la represión y de la censura, Fue un periodo muy difícil hasta que en 1983 se reinstauró la democracia", indicó Solanas, que sin embargo se lamentó de que "los problemas que planteaba la película, están aún ahí".

    La liberación, los abusos, la impunidad, la geografía del hambre, la democracia, la justicia social o la marginación son algunos de los elementos que se repiten en un documental que mezcla imágenes reales y de ficción para denunciar la situación de Argentina y de Latinoamérica en aquel final de los sesenta.

    Fidel Castro, Che Guevara, Mao Zedong, Juan Domingo Perón o Eva Perón son algunas de las figuras que aparecen en el documental, que sirvió hoy en Cannes como homenaje a la carrera cinematográfica de Solanas.

    "Un inmenso personaje, artista y poeta", afirmó en su presentación Frémaux, que destacó la vida "extremadamente rica" del realizador argentino, sus reflexiones sobre la ecología, la naturaleza o la desesperanza obrera.

    Un "senador indisciplinado, comprometido y muy respetado" y uno de los cineastas con la "obra más potente de todos los directores contemporáneos".