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    La ciencia despide al físico Stephen Hawking, icono de la cultura popular

    14 de marzo de 2018

    Londres, 14 mar (EFE).- El mundo de la ciencia despidió hoy a una de sus figuras más carismáticas de las últimas décadas, el físico británico Stephen Hawking, que contribuyó a establecer las bases de la cosmología moderna y se convirtió en un icono de la cultura popular.

    Hawking murió esta madrugada en su residencia de Cambridge (Inglaterra) con 76 años, a pesar de que en 1963 le fue diagnosticada una esclerosis lateral amiotrófica (ELA) por la que los médicos no pensaban que tuviera más de dos años de vida.

    La primera ministra británica, Theresa May, lamentó la pérdida de una "mente extraordinaria", y algunos de los investigadores más relevantes del Reino Unido, como el astrofísico Martin Rees -antiguo compañero de universidad-, elogiaron su talento científico y la fuerza de voluntad que dominó su vida.

    La voz robótica del sintetizador con el que Hawking se vio obligado a comunicarse a partir de 1985 y su figura inmóvil en una silla de ruedas aparecieron en multitud de programas y series de televisión, como "The Simpson", "Star Trek" y "The Big Bang Theory".

    Su salto a la fama lo había propiciado el libro "A Brief History of Time", en el que en 1988 explicó en un lenguaje accesible los últimos descubrimientos sobre la naturaleza de los agujeros negros y el origen del Universo, campos de los que él mismo había sentado las bases matemáticas.

    Su faceta mediática eclipsó en ocasiones su trabajo científico de primer orden, que entre otros logros llevó a demostrar que el Universo entero procede de un punto infinitamente pequeño -una singularidad-, lo que dio un nuevo respaldo a la teoría del Big Bang, formulada décadas antes.

    Descubrió además que los agujeros negros no son objetos completamente inaccesibles de los que nada puede escapar, como pensaban los físicos hasta entonces, sino que irradian calor y, con suficiente tiempo, acabarían evaporándose y desapareciendo.

    La existencia de esas emisiones, bautizadas como radiación de Hawking, dio un vuelco al campo de la cosmología, al que el científico contribuyó a lo largo de su vida con más de 150 trabajos académicos.

    El físico británico nacido el 8 de enero de 1942 en Oxford, publicó sus descubrimientos tras doctorarse en la Universidad de Cambridge, en la que llegó a ocupar durante tres décadas la codiciada cátedra Lucasiana de Matemáticas, la misma que Isaac Newton.

    El joven Hawking no sobresalió en el colegio -"Mi promoción fue francamente inteligente", se excusó con ironía en alguna ocasión-, ni tampoco en sus primeros años de universidad, en los que demostró una inteligencia excepcional para las matemáticas pero no se preocupó por cosechar un currículum brillante.

    Sus compañeros le recuerdan como un compañero jovial, amante de las discusiones y algo presuntuoso, que marcaba el ritmo como timonel en la embarcación de remo de su residencia universitaria.

    Cuando los médicos le dieron dos años de vida, cuando tenía 21, pasó varias semanas encerrado en su habitación escuchando música de Wagner y bebiendo alcohol, hasta que tomó la determinación de continuar con sus investigaciones hasta que la salud se lo permitiera.

    Jane Wilde, la joven a la que había conocido poco antes de ese diagnóstico y con quien se casó en 1965, fue una de las personas en las que se apoyó para sobreponerse a la noticia y que le ayudaron en las décadas siguientes a continuar con su carrera a pesar de los cuidados médicos constantes que requería.

    Tuvo con ella tres hijos -Robert (1967), Lucy (1969) y Timothy (1979)-, antes de divorciarse en 1991, cuatro años antes de volver a contraer matrimonio en ese caso con su enfermera, Elaine Mason, de la que se separó, en 2006.

    Al conocerse la noticia de su muerte, la universidad de Cambridge bajó a media hasta las banderas y abrió un libro de condolencias ante el que se formó esta mañana una cola con estudiantes, profesores y visitantes de la ciudad inglesa.

    Se colapsó además durante la jornada la página web de la Asociación de la Enfermedad Neuronal Motora del Reino Unido (MND Association), ante la cantidad de personas que querían hacer una donación.

    El vicerector de Cambridge, Stephen Toope, alabó el "legado imborrable" del físico y sus "contribuciones excepcionales al conocimiento científico y la popularidad de la ciencia y las matemáticas".

    El estadounidense Neil deGrasse Tyson, uno de los divulgadores científicos más reconocidos, lamentó por su parte el "vacío intelectual" que deja su muerte, mientras que Gian Guidice, director del Departamento de Física Teórica del CERN, describió a Hawking como "un gigante en su campo".

    El exguitarrista de Queen y astrofísico Brian May le describió como "el hombre más valiente" que ha conocido, y el expresidente de Estados Unidos Barack Obama publicó en Twitter una foto de sí mismo junto a Hawking y le lanzó un mensaje de despedida: "Diviértete entre las estrellas".

    Stephen Hawking, de los agujeros negros a la relatividad y la física cuántica

    Madrid, 14 mar (EFE).- Stephen Hawking deja tras de sí un importante legado científico, cuya aportación más original y esencial fue intentar establecer una teoría en la que confluyan la Relatividad General de Albert Einstein y la física cuántica.

    El físico y traductor al castellano de algunos de los libros del Hawking, David Jou, explicó a Efe la importancia de su teoría sobre los agujeros negros, pero también su contribución indispensable para abrir la relación entre física cuántica y cosmología (cuya base es la Teoría de la Relatividad General).

    Ambas áreas de la física todavía no se han podido armonizar, pero Hawking obtuvo "los primeros resultados concretos -muy elegantes matemáticamente-", con los que logró que se "aproximaran como no se había logrado nunca antes".

    Aún no se ha logrado que Relatividad General y física cuántica se fundan en una sola teoría con "total coherencia", pero el trabajo del Hawking, fallecido hoy a los 76 años, "abrió ese camino", indicó el catedrático de Física de la Materia Condensada David en la Universidad Autónoma de Barcelona.

    En sus teorías sobre los agujeros negros Hawking usó aspectos tanto de la teoría de la Relatividad General como de la mecánica cuántica.

    El científico dedicó buen parte de su saber al estudio de los agujeros negros, campo en el que "su resultado más espectacular" fue la formulación de la llamada "radiación de Hawking".

    Jou explicó que, según la teoría clásica de la física, de un agujero negro no pude salir nada, pero usando aspectos de la cuántica "sí parece" que emitan pequeñas partículas y radiación, debido a "una interacción entre la gravitación y el vacío cuántico", con lo que son capaces de emitir energía, perder materia e incluso evaporarse.

    La combinación de relatividad general y física cuántica también deja su huella en el estado inicial del Universo. En la teoría clásica este debería tener una densidad infinita, "que es lo que conocemos como singularidad del Big Bang", pero dicha densidad pasa a ser finita.

    Esa densidad finita hace que sea accesible una descripción físico-matemática del Universo con "una teoría que todavía no conocemos en su profundidad y que quizás sea muy diferente de lo que ahora imaginamos", explicó.

    Hawking, a quien su inmovilidad física le constreñía a un "pequeñísimo espacio vital", fue capaz de abrirse "al espacio inmenso del Cosmos", pero sin por ello dejar de interesarse por los problemas de la gente, dijo el físico español.

    Así, Jou recuerda con "emoción" la visita que Hawking hizo a la Universidad Autónoma de Barcelona en 1988 y cómo, tras dar su conferencia, estuvo jugando por los pasillos con un grupo de chicos y chicas que también usaban silla de ruedas.

    "Cuando le decíamos que ya era hora de ir a comer -recuerda-, él contestaba que prefería quedarse sin comer y seguir jugando con aquellos chicos un rato".