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    Una imagen de las protestas en Venezuela, nominada al World Press Photo

    14 de febrero de 2018

    Amsterdam, 14 feb (EFE).- Una imagen del fotógrafo venezolano Ronaldo Schemidt, que retrata la quema accidental de un manifestante de la oposición durante unos disturbios en Caracas, es una de las seis nominadas anunciadas hoy para hacerse con el World Press Photo del año.

    La instantánea recoge el momento en el que José Víctor Salazar, de 28 años, sale corriendo envuelto en llamas al ser alcanzado por un chorro de gasolina proveniente de una moto de la Guardia Nacional Bolivariana, que fue capturada e incendiada por manifestantes con un cóctel molotov.

    El joven, convertido en una antorcha humana y provisto con una máscara, corre en busca de ayuda para apagar el fuego de su cuerpo, mientras al fondo de la imagen se aprecia, pintado en la pared en color negro, un pequeño grafiti de una pistola que apunta hacia la palabra "paz".

    "No es fácil tomar una imagen así", dijo a Efe Lars Boering, director de World Press Photo, para quien el mérito de la nominación se debe a que "el fotógrafo estuvo allí en el momento justo y lo captó de una forma muy poderosa".

    "Tiene mucha energía, movimiento y dramatismo, pero al mismo tiempo está muy bien compuesta. Dice mucho de lo que está pasando en Venezuela, donde hay manifestaciones, una detrás de la otra, en las que hay una violencia total", explicó la presidenta del jurado, Magdalena Herrera.

    La imagen de Schemidt es una de las seis nominadas en la categoría Fotografía del Año del certamen organizado por la fundación World Press Photo, cuyo jurado recibió más de 73.000 instantáneas.

    Las otras cinco candidatas recogen desde el atentado de Westminster que sacudió Londres en marzo de 2017 hasta el retrato de una niña víctima del grupo terrorista Boko Haram en Nigeria, pasando por el drama de los refugiados rohinyás en Myanmar o la liberación de Mosul del Estado Islámico por parte de las fuerzas iraquíes.

    Boering explicó que estos dos últimos temas fueron los más cubiertos, aunque también recibieron muchas imágenes de otras protestas en Venezuela y Estados Unidos.

    Por otro lado, el fotógrafo español Javier Arcenillas recibió una nominación en la categoría Proyectos a Largo Plazo por varias instantáneas tomadas entre 2010 y 2017 que dan testimonio de la lucha contra el tráfico de drogas en México, Guatemala y Colombia.

    En la categoría Historias de Deportes, el colombo-estadounidense Juan Arredondo fue nominado por una serie en blanco y negro que retrata La Paz Fútbol Club, equipo colombiano formado por antiguos miembros de la guerrilla de las FARC y víctimas del conflicto armado que se entrena en la selva.

    "Los deportes pueden volver a unir a la gente, hacerles competir los unos con los otros, pero siempre desde el respeto", indicó Boring, para quien el trabajo de Arredondo fue "uno de los pocos que cubrió los momentos posteriores al conflicto de Colombia".

    Otra serie nominada en la misma categoría es "Los chicos y los toros", firmada por Nikolai Linares y en la que se retrata el día a día de una escuela española de tauromaquia en Almería.

    Linares fotografía a los jóvenes practicando con el capote, tanto en el ruedo como en la calle de noche, y probándose el traje de luces.

    "Son fotos muy bonitas, con un punto de pista interesante" que retratan la tauromaquia como algo "parecido a una danza que se aprende desde muy joven", indicó Herrera, que ve en la mirada y las poses de los chicos "la filosofía del encuentro con el toro".

    World Press Photo dará a conocer los ganadores de este año en una ceremonia que se celebrará en Amsterdam el 12 de abril.

    El venezolano nominado a World Press Photo: Disparé sin saber qué había delante

    Ámsterdam, 14 feb (EFE).- El fotógrafo venezolano Ronaldo Schemidt, autor de una de las instantáneas nominadas al World Press Photo 2018 en la que retrata a un joven en llamas durante una protesta en Caracas, explicó en una entrevista con Efe que disparó la cámara "sin saber qué había delante".

    Este fotoperiodista de la Agencia France Presse (AFP) trabaja habitualmente en México, donde reside, pero regresa de vez en cuando a su país natal para documentar acontecimientos informativos, como el multitudinario funeral por la muerte del expresidente Hugo Chávez, las elecciones a la Asamblea Legislativa de 2015 o las protestas de 2017.

    La imagen que le ha valido para la nominación a la Fotografía del Año del certamen World Press Photo la hizo el pasado 3 de mayo, una tarde en la que los opositores tomaron dos grandes avenidas del este de Caracas.

    Schemidt se repartió el trabajo con otro compañero y cada uno se puso en una calle.

    "Nos comunicábamos por radio para decimos cómo estábamos, por si alguno terminaba herido", rememoró.

    Cuando parecía que los enfrentamientos entre jóvenes y guardias nacionales habían terminado, el fotoperiodista se dirigió a su oficina, pero vio por casualidad que unos manifestantes con escudos que se movían con velocidad hacia otra calle.

    "Decidí correr con ellos. Cuando llegué a la cuadra paralela, los vi golpeando vehículos blindados con palos, piedras y tirando bombas molotov", contó el fotoperiodista.

    En ese momento, los jóvenes atraparon una moto que conducían dos agentes de la Guardia Nacional Bolivariana y les hicieron caer al suelo.

    "Empezó un enfrentamiento a puños y golpes. Uno de los vehículos blindados que estaba detrás avanzó hacia los manifestantes, atropelló a varios y retrocedió, llevándose consigo la moto y arrastrándola calle abajo unos 20 metros", explicó Schemidt.

    Tanto los guardias como los vehículos blindados se retiraron, pero la moto se quedó en medio de la avenida, así que los jóvenes la empujaron unos 50 metros hacia sus posiciones.

    "Empezaron a brincar encima de ella, como si fuese un trofeo para celebrar que habían golpeado a los guardias y se la habían quitado", añadió el fotoperiodista.

    En medio del caos, uno de los manifestantes tiró un cóctel molotov que produjo unas pequeñas llamas de fuego, pero éstas no hicieron explotar el vehículo porque el tanque de gasolina estaba aún cerrado.

    Schemidt sintió que la situación era peligrosa, hizo una fotografía a la moto en llamas, se dio la vuelta y empezó a caminar en dirección contraria.

    Fue entonces cuando otro manifestante golpeó el tanque de gasolina con un tubo, rompió su tapa e hizo saltar un chorro de varios litros de combustible que, al entrar en contacto con las llamas dejadas por el artefacto incendiario, creo una bola de fuego que impactó en José Víctor Salazar, un joven de 28 años.

    "Yo estaba de espaldas, pero sentí el calor de la explosión en el cuello y los brazos. Volteé e, instintivamente, levanté una de las cámaras y comencé a disparar a algo sin saber qué estaba pasando. Viví toda la escena a través del visor, en total duró unos doce segundos", relató.

    El joven, ataviado con una máscara antigás, pasó corriendo al lado de Schemidt hasta que cayó al suelo, momento en el que sus compañeros le apagaron el fuego producido por el combustible, que se le había pegado al cuerpo.

    El fotorreportero temió que los manifestantes le intentaran quitar su equipo porque "a ellos no les gusta que se les fotografíe cuando caen o son heridos", así que retiró la tarjeta de memoria de la cámara y la guardó.

    Cuando una ambulancia se llevó al joven, que sobrevivió al incidente, el fotógrafo pudo ver las instantáneas que había tomado y las envió directamente a su oficina.

    "Me impresionaron mucho, especialmente por el muchacho", reconoció Schemidt, que deberá esperar al 12 de abril para saber si su imagen es considerada por el jurado de World Press Photo como la mejor fotografía del año.

    David Morales Urbaneja