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    La coalición de Gobierno israelí cierra filas en torno a Netanyahu

    14 de febrero de 2018

    Tel Aviv, 14 feb (EFE).- La coalición de Gobierno israelí ha cerrado filas por ahora en torno al primer ministro, Benjamín Netanyahu, quien podría ser formalmente imputado por soborno y fraude tras la recomendación policial de anoche en ese sentido.

    El ministro de Educación, líder del partido nacionalista Hogar Judío y candidato a primer ministro en las futuras elecciones, Naftali Benet, seguirá apoyando al Ejecutivo mientras el fiscal general no decida si imputa o no a Netanyahu, según declaró hoy en una conferencia en Tel Aviv.

    No obstante, Benet también afirmó que una de las tareas del cargo es dar ejemplo con el comportamiento, y lamentó que eso no hubiera sucedido en este caso.

    "Aceptar regalos en grandes cantidades durante un largo periodo de tiempo" no está "a la altura de las expectativas que los ciudadanos israelíes tienen de su líder", pronunció.

    Justo antes de que el ministro subiera al estrado lo había hecho Netanyahu, quien frente a un público de alcaldes y autoridades locales aseguró que podían "estar tranquilos", ya que la coalición de Gobierno "es estable" y "nadie pretende" convocar elecciones anticipadas.

    El primer ministro también dijo que el informe policial que recomienda su acusación es "un documento torticero, radical y lleno de agujeros como un queso suizo".

    Y defendió su inocencia, tanto en el caso en el que es sospechoso de recibir regalos caros por parte de un rico benefactor a cambio de favorecer sus intereses, como en el que se sospecha que intentó lograr una mejor cobertura periodística por parte de un periódico a cambio de limitar la circulación de su competencia.

    El público acogió templadamente las palabras del primer ministro, con escasos aplausos.

    Las de Benet fueron recibidas con mayor entusiasmo, especialmente cuando destacó que confiaba en "los policías y en el jefe de la Policía", pidió "templanza" hasta que la Fiscalía decida y aseveró que Israel "no es un país corrupto".

    "La ley en Israel es clara y determina que el primer ministro puede permanecer en su puesto incluso después de las recomendaciones de la Policía", recordó.

    Otro de los socios clave de Netanyahu, el titular de Defensa, Avidgor Liberman, quitó importancia a las recomendaciones policiales y consideró que "hay una institución que decide si un hombre es culpable o no: el tribunal, no los medios".

    A su entender, la controversia por las conclusiones policiales es "literatura barata, un reality".

    La ministra de Justicia, Ayelet Shaked, del conservador Hogar Judío, y el titular de Interior y líder del partido ultraortodoxo Shas, Arie Deri, también dieron su apoyo al jefe del Gobierno.

    El socio más relevante de la coalición, el titular de Finanzas Moshe Kahlón, del partido Kulanu, también minimizó lo que consideró "murmuraciones del público" y pidió esperar.

    Tras más de un año de investigaciones y especulaciones, la Policía aconseja acusar al primer ministro de fraude, soborno y ruptura de confianza, y el fiscal general, Avihai Mandelblit, deberá decidir si las pruebas son lo suficientemente contundentes como para seguir adelante.

    Analistas israelíes señalan hoy que si bien lo más probable es que los socios de la coalición sigan apoyándole, el movimiento masivo y popular anti-Netanyahu y anticorrupción -con manifestaciones semanales en diversas ciudades del país- podría acabar afectando también a sus acólitos.

    En dos ocasiones en el pasado, en los años noventa y en el 2000, la Policía recomendó imputar a Netanyahu, sin que finalmente la Fiscalía lo hiciese, si bien se trató de dos casos menores que los actuales.

    Los investigadores consideran que hay pruebas de que recibió sobornos en regalos por valor de hasta 230.000 euros -entre ellos carísimos puros y champán, joyas y ropa- de un millonario a cambio de favores, algo que el jefe del Gobierno lo niega y lo enmarca en un intercambio de obsequios entre amigos.

    Su abogado, Amit Hadad, negó la cifra en declaraciones al "Times of Israel" y aseguró que esta ha sido "inflada" y que la cantidad no llega a la mitad, un importe que sigue siendo relevante.

    El soborno puede ser penado con hasta diez años de cárcel, mientras que el fraude y la ruptura de la confianza pueden conllevar hasta tres.

    Al contrario que los miembros de la coalición, diputados de la oposición comenzaron ayer a pedir la dimisión de Netanyahu y gran parte de los medios israelíes dedicaban hoy sus editoriales y columnas de opinión a recomendar que abandone o suspenda en funciones hasta que actúe la Fiscalía.

    Tampoco faltó hoy el recuerdo al predecesor de Netanyahu, Ehud Olmert, obligado a dimitir al perder apoyo político por acusaciones de corrupción antes incluso de conocerse las recomendaciones policiales, y que finalmente fue declarado culpable y acabó en prisión.

    Medios israelíes piden la suspensión o dimisión de Netanyahu, tras la recomendación policial

    Jerusalén, 14 feb (EFE).- Los medios israelíes dedican hoy sus portadas a la decisión policial de pedir la imputación de Benjamín Netanyahu por corrupción, muchos con editoriales y columnas instando al jefe del gobierno a dimitir o suspender en funciones hasta que la Fiscalía decida.

    "El primer ministro debe suspenderse a sí mismo hasta que el fiscal general tome una decisión sobre su imputación", pidió el reconocido comentarista Nahum Barnea, en el diario Yediot Aharonot.

    La Policía también recomienda imputar al editor de este diario, Arnon Mozes, por el Caso 2000, en el que Netanyahu habría tratado de conseguir una cobertura favorable a cambio de dañar la distribución de un periódico rival.

    El otro es el Caso 1000, en el que los investigadores han encontrado evidencia de petición y aceptación de sobornos, fraude y ruptura de la confianza involucrando a dos millonarios, Arnon Milchen y James Packer, que habrían dado regalos a Netanyahu por valor de 230.000 euros a cambio de favorecer sus intereses empresariales.

    También en el Yediot Aharonot, Sima Kadmon, recuerda que la ley no obliga al jefe del gobierno a dimitir, ni siquiera si es imputado, pero se pregunta si los líderes de su partido, el Likud, "permitirán a alguien sospechoso de recibir sobornos seguir dirigiendo el partido" y si los líderes de la coalición mantendrán su apoyo "cuando empiecen las manifestaciones contra la corrupción".

    En las mismas páginas, el periodista Yoaz Hendel comenta que "la recomendación policial no tiene significado legal que requiera la dimisión, pero si un inmenso significado público", y recuerda que "el Estado de Israel es más importante que ninguna persona, incluido el primer ministro".

    "Los casos 1000 y 2000 son solo la punta del iceberg", opina en el Maariv Ben Caspit, que cree que los hechos que describe la Policía son "situaciones que podrían ser sacadas de películas de baratas de mafia italiana".

    Caspit resalta que el 1000 no es una cuestión de menudencias sino "un caso de un millón de shéqueles" en el que los Netanyahu "exigían un suministro permanente" y se enviaba de urgencia a chóferes a recoger paquetes y llevarlos a la residencia oficial para "satisfacer la demanda interminable y el hambre sin fondo de la familia real".

    El progresista Haaretz titulaba su editorial: "Mendelblit, no lo retrases", en un llamamiento al fiscal general para que decida rápidamente sobre la imputación o no del primer ministro.

    Los casos de corrupción, asegura "básicamente cuentan una historia muy simple: Netanyahu supuestamente aceptó favores en acuerdos corruptos con una serie de personas, mientras que prometió y en algunos casos proporcionó algo a cambio. No puede continuar como primer ministro de Israel ni siquiera un día más".

    Una columna del diario del destacado analista Aluf Been titulada "Comienza la cuenta atrás para la partida de Netanyahu" asegura que "Netanyahu cree que el poder político está destinado a servir a quienes lo empuñan, no al público".

    "Su posición corrompe todo el servicio público. Si un primer ministro puede comportarse de esta manera, ¿por qué no pueden hacerlo un alcalde, un policía, un director de escuela, agentes de tránsito y jefes de departamento de hospitales? ¿Qué? ¿No tienen amigos con cambio en el bolsillo dispuestos a realizar cualquier solicitud y a veces pedir un favor a cambio?", se pregunta.

    En defensa del primer ministro escribió en el conservador Israel Hayom, Haim Shine, que señala que este "no es un hombre corrupto que ha explotado sus cargos públicos para promover sus propios intereses financieros o de otros por codicia o deseos de riqueza" y considera "ridícula" la recomendación policial.

    En su opinión, "la plaza del mercado y la calle no son los acusadores, jueces y verdugos. Hasta el fallo del tribunal Netanyahu goza de la presunción de inocencia, y sin dudas puede continuar sirviendo en su puesto en nombre de los ciudadanos del país, su seguridad y bienestar. Un trabajo que ha estado realizando con gran habilidad y éxito".

    Los diarios también recuerdan que no es la primera vez en que la Policía recomienda imputar a Netanyahu, algo que ocurrió también en los años 90 y en el 2000, en ambos de cuyos casos la Fiscalía decidió no acusarle formalmente.

    Pero las acusaciones esta vez son más graves: recibir sobornos puede ser penado con hasta diez años de cárcel, y fraude y ruptura de confianza con hasta tres.