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    May defiende una relación económica a medida con la UE tras el "brexit"

    09 de octubre de 2017

    Londres, 9 oct (EFE).- El Reino Unido aspira a negociar una nueva relación económica con la Unión Europea (UE) tras el "brexit" diseñada a su medida y no basada en acuerdos existentes con otros países, según defendió hoy la primera ministra británica, la conservadora Theresa May.

    May rechaza un modelo similar al de Noruega, miembro del Espacio Económico Europeo (EEE), porque supondría aceptar las normas comunitarias sin participar en su redacción, y tampoco quiere un acuerdo de libre comercio como el que Bruselas ha alcanzado con Canadá, porque desea mayor acceso al mercado único.

    "En lugar de eso, propongo una relación única y ambiciosa", dijo la primera ministra en una intervención en la Cámara de los Comunes, mientras en Bruselas ha comenzado la quinta ronda de negociaciones sobre el "brexit".

    Los 27 socios comunitarios restantes aún no han visto avances suficientes en el diálogo sobre las condiciones de salida del Reino Unido para comenzar a abordar la futura relación bilateral, aunque May se mostró optimista sobre la posibilidad de alcanzar "un acuerdo completo rápidamente".

    La jefa de Gobierno ve progresos "reales y tangibles" en las negociaciones bilaterales, aunque advierte de que el Reino Unido debe estar preparado para "cualquier eventualidad".

    El Ejecutivo británico ha publicado dos documentos en los que explora posibles escenarios en materia de comercio y relaciones aduaneras tras el "brexit", entre los que se incluye la posibilidad de abandonar la UE sin sellar un pacto.

    Los documentos "allanan el camino hacia una legislación que permita al Reino Unido operar como una nación comercial independiente y crear un sistema aduanero innovador, que nos ayude a lograr un comercio con las menores tarifas y barreras posibles al abandonar la Unión Europea", describió May.

    El informe sobre comercio confirma que el Reino Unido no podrá aplicar ningún acuerdo con terceros países durante el periodo de transición de unos dos años que se prevé establecer tras el "brexit".

    Londres espera, sin embargo, poder comenzar el diálogo con otros Estados a partir de marzo de 2019 -fecha en la que previsiblemente se ejecutará el "brexit" de manera formal- a fin de tener listos acuerdos de libre comercio cuando termine ese periodo de transición.

    La primera ministra anticipa que ni Londres ni Bruselas estarán preparados para implementar el futuro acuerdo al que lleguen antes de esa fecha límite, por lo que defiende un aplazamiento que permita a las empresas acometer los "ajustes necesarios" y a los gobiernos "poner en marcha los nuevos sistemas".

    Durante ese periodo, el Ejecutivo británico espera mantener el acceso al mercado único "en los términos actuales" y continuar "tomando parte en las medidas de seguridad existentes".

    Londres prevé además que el Reino Unido continuará sujeto a las decisiones del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) durante ese periodo.

    Además del futuro escenario económico, el Gobierno británico está especialmente comprometido con alcanzar un acuerdo en materia de defensa y seguridad con la Unión Europea "sin precedentes en su profundidad".

    "Continuaremos ofreciendo ayuda y asistencia a los Estados miembros que sean víctimas de agresiones, terrorismo o desastres naturales", afirmó May, partidaria de que los países europeos continúen abordando de manera colectiva las "amenazas" comunes que afrontan.

    Al inicio de la quita ronda de diálogo con Bruselas, la primera ministra considera que los contactos han adquirido "una nueva dinámica" desde que a finales de septiembre ella misma admitió que Londres continuará contribuyendo al presupuesto comunitario hasta 2020, aunque no ofreció cantidades concretas.

    La oposición laborista considera, sin embargo, que no se han hecho progresos "reales" en el diseño de la futura relación con la Unión desde junio de 2016, cuando el 51,9 % de los votantes en el referéndum sobre el "brexit" optaron por abandonar la UE.

    "Han pasado dieciséis meses desde la consulta y no se ha hecho ningún avance real. La primera ministra ha ofrecido una vez más un discurso que debía ser decisivo, diseñado para anunciar grandes avances, que sin embargo tan solo ha confirmado la confusión que reina en el Gobierno", afirmó el líder laborista, Jeremy Corbyn.

    Bruselas y Londres inician sin atisbo de avance una nueva ronda negociadora

    Bruselas, 9 oct (EFE).- La Unión Europea (UE) y el Reino Unido iniciaron hoy una nueva ronda negociadora sobre el "brexit" sin atisbo de avances, dada las distintas prioridades y calendarios que parecen manejar ambas partes.

    La quinta ronda de contactos comenzó hoy sin la presencia del negociador jefe del lado británico, David Davies, que se encontraba en Londres, donde la primera ministra, la conservadora Theresa May, se dirigió al parlamento con un discurso que dejó clara la brecha de intereses en ambos lados del canal de La Mancha.

    Aunque Bruselas quiere aclarar sus líneas rojas sobre el divorcio antes de hablar de las relaciones futuras, Downing Street opta por destacar ante los británicos las virtudes de un futura relación ventajosa con el bloque comunitario y no el coste de la salida.

    En ese contexto, May defendió hoy que la relación económica del Reino Unido con la UE tras el "brexit" debe ser "única y ambiciosa" y no basarse en modelos de cooperación ya existentes entre el bloque común y otros países.

    En una intervención en la Cámara de los Comunes, May rechazó adherirse al Espacio Económico Europeo (EEE) porque a su juicio "eso significaría adoptar automáticamente y en su integridad las nuevas leyes europeas", así como un acuerdo de libre comercio con Bruselas similar al alcanzado por el bloque europeo con Canadá.

    "En lugar de eso, propongo una relación única y ambiciosa", señaló la jefa de Gobierno, que insistió en que será necesario un periodo de transición de "unos dos años" tras la ruptura de lazos con la UE para que ese futuro acuerdo entre en vigor.

    Por contra, la Unión Europea quiere aclarar primero el futuro de los ciudadanos, la factura del divorcio y la situación de la frontera en Irlanda del Norte, antes de pasar a negociar el periodo de transición y la asociación final que regirá las relaciones entre el Reino Unido y los Veintisiete.

    Más allá de asuntos en la agenda y de tiempos para abordarlos, Londres y Bruselas también discrepan sobre a quién le toca dar ahora el siguiente paso.

    Para Londres, "la pelota está ahora en el terreno de la UE", una metáfora con la que Bruselas, que reclama avances a Londres en asuntos como los derechos de los ciudadanos, no está muy de acuerdo.

    "No estoy convencido sobre si esto es un partido de tenis", afirmó hoy el portavoz de la Comisión Europea, Margaritis Schinas, que señaló que "sobre lo que la CE no tiene dudas, es sobre la secuencia de la negociación".

    Por otro lado, fuentes comunitarias no quisieron calificar el hecho que Davies no se encuentre desde hoy en Bruselas para dirigir esta última ronda negociadora, aunque sí destacaron la "total disponibilidad" de la UE.

    "Nuestro equipo siempre está al pie del cañón. De lunes a domingo", señalaron las mismas fuentes, que dijeron que solo al final de la ronda, el viernes, "se podrá decir qué consecuencias tiene" que Davies no haya dirigido in situ las negociaciones.

    La brecha de prioridades para ambos es un letargo en unas negociaciones que Bruselas esperaba tener más encaminadas de cara a la cumbre del 19 y el 20 de octubre en Bruselas, en la que estaba previsto que el "brexit" y la inmigración fueran clave.

    May reiteró hoy su convencimiento que el pacto al que se llegue con Bruselas no estará listo para activarse en marzo de 2019, la fecha en que previsiblemente el Renio Unido quedará fuera de la UE de manera formal.

    Sin embargo, desde Bruselas, que en marzo de 2019 estará a apenas dos meses de las elecciones europeas, apremian a cumplir el plazo establecido, so pena que el "brexit" sea el protagonista total de la campaña electoral en una UE con más euroescepticismo que el "made in UK".

    En el último pleno de la Eurocámara, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, llamó en ese sentido a mirar al futuro de la UE a Veintisiete y no obcecarse con el "brexit".