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    "La música te catapulta hacia un mundo de sensaciones", dice Jorge Drexler

    15 de noviembre de 2018

    Las Vegas (EE.UU.), 15 nov (EFE).- "Qué bonita canción...". Al poco de comenzar su entrevista con Efe como nominado a los Latin Grammy, Jorge Drexler, abrumado por las luces y el ruido de Las Vegas, se detuvo un segundo para escuchar el hilo musical, una muestra de que la música "te catapulta a un mundo de sensaciones".

    "Las Vegas me inspira espanto. Te voy a ser sincero, no me gusta esta ciudad (...). Tiene un concepto de la diversión y del entretenimiento que no coincide con el que tengo. He intentado pacientemente relacionarme con la ciudad y nunca lo he conseguido", dijo el candidato a mejor canción y grabación ("Telefonía") y mejor disco y álbum de cantautor ("Salvavidas de hielo").

    "Pero la música es eso: un mero transmisor que incide en una sinapsis y te catapulta hacia un mundo de sensaciones. Ya de por sí eso genera un espacio único y propio. Yo ya estoy en esta canción que está sonando ahora en los altavoces ("Save It for a Rainy Day" de Stephen Bishop), explicó mientras disfrutaba de un instante de paz en medio del alboroto de un casino de la ciudad del juego.

    "En ese momento se ha cerrado todo el mundo a mi exterior y he sido catapultado a una sensación. Eso es, a pesar de que esté hecho a través de música, un acto de silencio, de apagar todo el entorno: ponerte en un solo sentimiento y apagar todos los ruidos espantosos de las máquinas tragaperras", consideró.

    El veterano músico, referencia imprescindible de la canción a ambos lados del Atlántico, se presentará hoy en los Latin Grammy con "Salvavidas de hielo" (2017), un trabajo íntimo y cálido en el que contó con fabulosas colaboradoras como Natalia Lafourcade, Julieta Venegas o Mon Laferte.

    En este sentido, Drexler (Montevideo, 1964) regateó con finura las constantes alusiones que, desde generaciones más jóvenes, le señalan como un maestro al que seguir.

    "Uy, qué mal guía espiritual eligieron...", dijo entre risas.

    "Creo más en el cariño que en los guías espirituales. Es más, creo que el amor y el cariño son las fuerzas transformadoras reales, no cuando se visten de pretensiones de guía o de liderazgo. Pero me encanta tener amigos y que la gente sienta que mi música cumple un rol especial dentro de lo que ellos hacen", indicó.

    También se mostró feliz por no haber dejado de vivir durante años "en el puente iberoamericano", conectando, en ambas direcciones, público y colegas de España y de todo el continente americano.

    "Estoy muy orgulloso de sentirme en casa igual en Aragón (España) que en Temuco (Chile) o Guadalajara (México). Como decía Pessoa, 'mi patria es mi lengua' (...). El mundo ha sido muy generoso conmigo y el regalo más grande que me ha hecho la música ha sido Iberoamérica", afirmó.

    Con la mirada poética y mesurada, sin ninguna prisa y con atención por los detalles, que ha caracterizado su obra, Drexler, afincado en España desde hace más de dos décadas, dio sus "tres recetas" para combatir el racismo y el odio contra los inmigrantes.

    "Viajar, leer y hacerse el examen genético de ancestros. Ningún tipo de xenofobia o estupidez de nacionalismo cerrado o de discriminación sobrevive a ese triunvirato", aseguró.

    Capaz de alabar en una misma argumentación a Silvio Rodríguez y a James Blake ("me parece la aportación más innovadora a la canción desde que empezó el siglo XXI", apuntó sobre el británico), Drexler expuso sus reservas hacia el término "cantautor".

    "Me suena como a choripán: es un vocablo armado de la yuxtaposición de dos palabras en un lugar equivocado", señaló.

    "Es una palabra fea y además es un género que, en España y México, por ejemplo, está tan cargado de implicaciones estéticas, temáticas, arreglísticas, orquestales... (...). Restringirte a un casillero a mí no me aporta nada", añadió.

    Por ello, Drexler apuesta "siempre por el presente" y por buscar en el horizonte, especialmente, "si no quieres terminar en Las Vegas tocando en un casino y repitiendo tus éxitos de siempre y los chistes que todo el mundo conoce".

    "Soy una persona muy poco nostálgica (...). Preferiría estar tocando todos los días en un local para cuarenta personas y probando repertorio nuevo", finalizó.