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    Lalo Schifrin: "Pensé que el Óscar era demasiado bonito para ser cierto"

    12 de noviembre de 2018

    Los Ángeles, 12 nov (EFEUSA).- El compositor argentino Lalo Schifrin, que recibirá un Óscar honorífico el próximo domingo por parte de la Academia de Hollywood, no se lo podía creer cuando recibió la noticia en septiembre: "Pensé que era demasiado bonito para ser cierto", dijo en una entrevista con Efe.

    "No tenía la menor idea", confesó el artista de 86 años. "Había estado con mi señora haciendo compras, y cuando volvimos llamaron por teléfono. Atendió mi secretaria, se puso mi señora y vi que su cara se iba transformando, de buena manera, pero llena de asombro", relató.

    "¿Qué pasa?", se apremió a preguntar Schifrin. "Te va a hablar el presidente de la Academia", le contestó Donna, su esposa.

    Y el músico, tras la emoción de los primeros instantes, aseguró que en ese momento solo se acordaba del público, todos esos espectadores que han abrazado su música a lo largo de décadas.

    Schifrin hará suya finalmente la estatuilla dorada tras haber sido nominado en seis ocasiones por las bandas sonoras de "Cool Hand Luke" (1967), "The Fox" (1967), "Voyage of the Damned" (1976) y "The Amityville Horror" (1979), "The Competition" (1980) y "The Sting II" (1983).

    "Yo soy músico y compositor, nunca pienso en premios. El único premio para mí es poder tocar y escribir la música que quiero", declaró.

    Si hay una composición por la que es mundialmente conocido es la célebre sintonía de "Mission: Impossible", una melodía universal por la que incluso Tom Cruise lo felicitó.

    Pero Schifrin, un apasionado del jazz y la música clásica, llegó a "Mission: Impossible" cuando se lanzó la serie de televisión, allá por 1966.

    "Cuando me dieron el libreto, no entendía nada", confesó entre risas. "Pedí que al menos me mostraran el primer episodio montado porque sabía que ver el ritmo de las imágenes me iba a ayudar. Y ahí ya supe qué podía hacer. Creé un misterioso tema de espías, una especie de marcha con cuerda, que gustó. Pero el estudio pidió al productor Bruce Geller algo más concreto", añadió.

    Lo que buscaban los ejecutivos era una sintonía que enganchara al espectador por completo y le obligara a renunciar a lo que estuviera haciendo en ese momento.

    "No lo hice para tener éxito. Es, simplemente, lo que ellos querían. Tuve suerte", manifestó.

    Así despegaba una carrera que le llevó a trabajar en clásicos como "Cool Hand Luke" (1967), "Bullit" (1968), "Dirty Harry" (1971) y "Enter the Dragon" (1973), entre otros. Con Clint Eastwood rodó hasta tres entregas más de "Dirty Harry".

    ¿Pero cómo comenzó su trayectoria estadounidense? Todo se debe al trompetista de jazz Dizzy Gillespie, que a mediados de la década de 1950 escuchó en Buenos Aires a la orquesta que había formado Schifrin y preguntó por el creador de aquella música.

    "Me invitó a trabajar con él en Nueva York y ahí es cuando varios ejecutivos de los estudios de cine escucharon esa música y decidieron que me tenían que llevar a Los Ángeles para trabajar en cine", rememoró el músico.

    Schifrin estaba destinado a seguir ese camino. Su padre, Luis Shifrin, era el primer violín de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, en el Teatro Colón. Su tío tocaba el violonchelo. En la familia de su madre todos eran músicos también.

    "Yo, de pequeño, no sabía que existía otra profesión", reconoció el artista, que se trasladó al Conservatorio de París para seguir sus estudios de música clásica al mismo tiempo que se convertía en pianista de jazz profesional, compositor y arreglista.

    Por su casa, que décadas atrás fue el hogar de Groucho Marx, han desfilado todo tipo de famosos, como así lo atestiguan las fotografías que posee en su estudio. Uno de ellos fue Bruce Lee, a quien le encantó la música de "Enter the Dragon".

    "Me dijo que tenía que hacer artes marciales y vino a casa a enseñarme. La primera lección que me dio fue que la mejor pelea es no pelear", afirmó con una sonrisa de lado a lado.

    ¿Y cuál sería el consejo que daría a cualquier joven que quiera dedicarse a la música? "Eso es como cuando alguien en Nueva York se pierde y pregunta: ¿cómo llego al Carnegie Hall? Pues estudiando y practicando. No es una anécdota mía, pero así es como lo hice yo", finalizó.