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    Romain Puértolas: La lectura no es algo sagrado, es un placer para escaparse

    25 de mayo de 2018

    Barcelona, 25 may (EFE).- El escritor francés Romain Puértolas, que se convirtió en un fenómeno editorial con su novela "El increíble viaje del faquir que se quedó atrapado en un armario de Ikea", reivindica en una entrevista con Efe que "la lectura, como la escritura, no es algo sagrado, sino un placer para escaparse".

    Haciendo gala de un perfecto dominio del castellano, este escritor de origen francoespañol, que visitó hoy Barcelona para presentar la edición en español de su nuevo libro, "Todo un verano sin Facebook" (Grijalbo), aboga por un "antiesnobismo literario".

    "Hay gente que le pone demasiada intelectualidad y se comporta como si la profesión de escritor fuera una religión, algo sagrado", subraya Puértolas, que tiene una visión menos elitista de la literatura.

    Manteniéndose fiel al tono ligero y el ritmo trepidante de sus anteriores obras publicadas, Puértolas (Montpellier, 1975) ofrece ahora una novela policíaca que rompe con todos los tópicos del género.

    Lo primero que los lectores descubren de Agatha Crispies, la peculiar detective protagonista, es que adora los donuts de chocolate y no duda en zamparse uno mientras inspecciona el cadáver que desencadena toda la trama del libro.

    Según el autor, que en el pasado trabajó como inspector de la Policía, "la realidad es muy distinta a lo que se ve en la televisión, donde todo es glamuroso y los crímenes pasan en Las Vegas, en casas de multimillonarios guapos".

    Tras entrar en el cuerpo, Puértolas tuvo una "pequeña decepción" cuando descubrió que los asesinatos complicados e intelectuales forman parte de la ficción mientras, en la vida real, los agentes pasan gran parte de su tiempo redactando cartas e informes. "Hay menos romanticismo y menos acción", advierte el autor.

    En el libro, Crispies es trasladada desde Nueva York, la ciudad que nunca duerme, hasta el ficticio pueblo de Nueva York (Colorado), donde nunca ocurre nada y ni siquiera ha llegado internet.

    La situación cambia cuando esta joven detective negra, de cuerpo voluptuoso y amante infatigable de la lectura, se enfrenta al hallazgo de un cadáver mutilado y debe resolver el caso. El contexto, un pueblecito racista y machista de la América profunda, complica aún más su tarea.

    En este sentido, Puértolas ve en el humor una herramienta muy útil para tratar temas complejos, como la migración o el racismo. "Introduzco elementos cómicos para que la situación, que es dramática, cobre otro sentido, que yo creo que es más fuerte", comenta. Para este autor, "el humor aporta una dimensión que hace que la gente piense más".

    Su pasión por la literatura se hace evidente a lo largo de la novela, donde abundan las referencias literarias, directas o indirectas, a una larga lista de obras, desde "Macbeth" hasta "Matar a un ruiseñor" pasando por "Diez negritos".

    Aún así, el autor reconoce que su pasión por las letras no surgió en la escuela y se muestra muy crítico con la educación que reciben los niños en este ámbito. "Si yo no fuera un fanático de la lectura, hubieran podido hacer que nunca leyera. Todo estaba hecho para generar asco a la lectura", lamenta.

    En su opinión, "hay que fomentar la lectura entre los jóvenes pero no como la enseñamos ahora, poniendo en los programas autores complicados y aburridos, sino que cada niño ha de descubrirla con lo que más le apetezca, ya sea Harry Potter o Geronimo Stilton".

    Con nostalgia, el escritor explica que fue su padre quien fomentó en él una imaginación desbordante, a través de un salón familiar repleto de libros y de los cuentos que le explicaba cada mañana.

    Puértolas cuenta, igualmente, que la inspiración para escribir lo asalta en los momentos menos oportunos. Si su primera novela la escribió casi íntegramente en el metro parisino, la idea de "Todo un verano sin Facebook" nació en plena autopista, mientras conducía.

    "Mi inspiración viene cuando menos lo espero. Se me ocurren las frases enteras y si no las escribo se me escapan" confiesa. Admite que puede resultar un poco peligroso. "Doy la vida por mis libros", apunta sonriendo.

    Con un currículum muy variado, que incluye experiencias como DJ o como coordinador de vuelos, Romain Puértolas se siente satisfecho por fin con su vida como escritor. "He encontrado la profesión perfecta, me permite cambiar de trabajo sin tener que estudiar una nueva carrera" concluye.