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    Cansada de bailar, Belén Maya explora áreas del flamenco desde Estados Unidos

    16 de mayo de 2018

    Portland (EE.UU.), 16 may (EFE).- Reconocida como una de las bailaoras y coreógrafas más innovadoras de la escena flamenca en España, Belén Maya afirma que está "cansada de bailar" y que disfruta investigando y explorando nuevos caminos en la pedagogía de la danza y aspectos como las propiedades terapéuticas del flamenco.

    "El flamenco tiene muchos tesoros. Sacas las emociones, la rabia, y aquí en Estados Unidos la gente esta muy bloqueada porque sólo trabajan. El flamenco les sirve para soltar", afirma en una entrevista con Efe esta bailaora nacida en Nueva York en 1966.

    Maya, cuyos padres, también artistas flamencos, estaban de gira cuando ella vino al mundo, ha estado en Seattle, donde ha investigado e impartido talleres de flamenco y género, y ahora llega a Portland para ofrecer una serie de clases y dictar una conferencia acerca del flamenco contemporáneo.

    Su herencia gitana y su formación en danza contemporánea y experimental han influido en que Maya sea una de las artistas flamencas más influyentes e innovadoras.

    Tras una exitosa carrera en los escenarios, Maya afirma que no quiere bailar más.

    "Estoy cansada de bailar. Soy muy feliz en Estados Unidos investigando nuevas formas del flamenco, enfocada en el tema del genero, el feminismo y el colectivo LGBTQ, que aquí está muy presente y que en España está aún en pañales", señala.

    La bailaora profundiza en el taller que imparte con una maestra estadounidense "en el género, la sexualidad y orientación sexual".

    "El flamenco es muy binario, los géneros masculino y femenino se imponen de una forma muy bestia, lo que nos ayuda desde la teoría y yo desde el movimiento flamenco a investigar el tercer espacio que sería la unión de los dos anteriores. En el flamenco hay que desarrollar ese tercer espacio que nunca ha existido", afirma.

    En sus conferencias habla del flamenco contemporáneo, porque el publico no aficionado "se ha quedado en Carmen Amaya y en José Greco".

    Ella les habla de artistas como Israel Galván y Rocío Molina, que para ella están "a la cabeza" y de "otros muy buenos", como Olga Perice, Marcos Flores y Manuel Liñán.

    "Hablo del pueblo gitano, del código de genero, y profundizo, si me lo piden, en la estructura del cante. Intento hacer el flamenco accesible", dice.

    Para Maya, los "profesionales" del flamenco tienen "la culpa" del secretismo que rodea a este género.

    "Era la herramienta para comer y no se explicaba la estructura o el código. Creo que ya no es necesario ese secretismo, porque en España los flamencos viven bien, cobran bien, por lo que ya se pueden explicar los códigos internos para que la gente entienda y comprenda mejor el flamenco", señala.

    Belén Maya, neoyorquina de nacimiento, afirma que no se siente estadounidense, pero conecta muy bien con Estados Unidos, porque es un país donde fluyen las cosas y donde encuentra una forma distinta de ver el flamenco.

    "Aquí trabajan a lo bestia, porque allí en España, como lo tenemos, lo vemos fácil y el flamenco no es fácil. Me encuentro con gente con la que se puede trabajar, que tienen base, que saben lo que hacen, que van a España y estudian".

    Es "una mezcla entre intensa dedicación y una visión tradicional debido a la lejanía. En las grandes ciudades como en Nueva York o Los Ángeles hay un público que sabe, pero en la mayoría de EE.UU. siguen pensando que el flamenco es un baile latinoamericano, que no relacionan con Europa, ni con los gitanos".

    "Es difícil crear público en un país tan grande", asevera.

    Maya defiende la necesidad de que en España se empiece a estudiar en las escuelas acerca del pueblo y la historia gitana.

    "Aquí se ha conseguido que la esclavitud se reconozca, el racismo, la segregación. En España seguimos sin reconocer el racismo hacia los gitanos".

    "Después, será posible hablar del valor de la mujer gitana. Es un matriarcado aunque no lo parezca. Hay mucho que hacer en España", dice.

    Acerca de sus próximos proyectos lo tiene claro. "He dejado el circuito de España un poco cansada. He dejado Jérez, he dejado la Bienal, estoy descansando indefinidamente porque estoy muy quemada de la política de los circuitos del flamenco, de los programadores y de los managers", dice.

    "No tengo espectáculo ni tengo por el momento intención de tenerlo", subraya.