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    La declaración de la Unesco invita a Bolivia a buscar sus verdaderos orígenes

    06 de diciembre de 2017

    La Paz, 6 dic (EFE).- La declaración como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco de la festividad boliviana de la Alasita, la feria de los deseos en miniatura, abre el desafío para que Bolivia busque sus "orígenes verdaderos", aseguró hoy el canciller del país andino, Fernando Huanacuni.

    La tradición consiste en que cada 24 da enero se compran en una feria en La Paz pequeñas figuras que presentan un deseo, como casarse, tener un hijo, una casa o un auto, que al mediodía se bendicen con el anhelo de que se hagan realidad.

    En declaraciones a Efe, el ministro de Exteriores de Bolivia, catedrático que se define como investigador de la cosmovisión andina, sostuvo que las autoridades de su país tienen ahora el rol de "recuperación del origen verdadero" de esta tradición.

    La costumbre está relacionada con los beneficios de la Pachamama, Madre Tierra en idioma aimara, comunidad a la que pertenece el político, y con las "fuentes que generan la vida", según este estudioso de las tradiciones andinas.

    "El 24 de enero no es la fiesta original", sino que el 21 de diciembre "es la fecha exacta" de la fiesta de las "illas e ispallas" o deidades andinas que constituyen la Alasita, defendió.

    Los historiadores bolivianos refieren que la celebración de la fiesta fue trasladada de diciembre a enero en 1873 por orden del gobernador de La Paz, el español Sebastián Segurola, para conmemorar la victoria de los suyos ante una sublevación indígena liderada por los caudillos Tupac Katari y Tupac Amaru.

    Desde entonces la Alasita coincide con la víspera de la festividad católica de Nuestra Señora de la Paz.

    El canciller boliviano indicó que lo importante es hacer que la fiesta "sea más originaria, más real y que no sufra las distorsiones de la modernidad".

    La versión mestiza o contemporánea de la fiesta se expresa en la feria de la Alasita, que significa "cómprame" en aimara, una de las tradiciones más antiguas de la cultura andina, cuando los paceños bendicen al mediodía las miniaturas que representan sus aspiraciones y deseos.

    El icono de la feria es el "Ekeko", dios de la abundancia, muñeco creado por los indígenas pero no a su imagen cobriza, sino con tez blanca y mejillas rosadas, regordete, pequeño y cargado de diversos bienes a la espalda.

    Para Huanacuni es prioritaria la "recuperación del origen verdadero", ya que su paralelo con la festividad cristiana de Nuestra Señora de la Paz implica una "mezcla de paradigmas, estructuras, expresiones culturales".