ÚLTIMAS NOTICIAS:
  • LITERATURA FERIA

    Alonso Cueto: "Nuestra vida es una novela policial"

    18 de noviembre de 2017

    Miami, 18 nov (EFEUSA).- El escritor peruano Alonso Cueto reitera su veneración por el género policial en su más reciente novela, "La segunda amante del rey" (2017), en la que confirma la idea de que "la literatura es finalmente la historia de una norma y de alguien que la quiebra".

    "Creo que toda nuestra vida es una novela policial, desde que tu madre te pregunta quién ha roto este vaso", dijo el autor en una entrevista con Efe, en la que recordó que ya desde la primera historia de la Biblia, la de Adán y Eva, hay elementos de un policial, en donde una ley ha sido quebrada y por ende se produce un castigo.

    "Está inscrito en nuestro modo de ver el mundo, creo que toda la literatura es finalmente la historia de una norma y de alguien que la quiebra", aseveró el autor de "La hora azul" (2005), con la que se hizo con el Premio Herralde, y quien presentó hoy en la Feria del Libro de Miami su más reciente publicación.

    En "La segunda amante del rey" inserta elementos del policial en una historia de amor ambientada en la Lima de hoy, en la que su protagonista, Lali del Rey, tras anunciar su esposo que la abandona por una mujer más joven, decide contratar a un hombre argentino para que seduzca a la amante de su marido.

    "El amor, en cierto modo, es un crimen, es una falta a la norma. Enamorarse de verdad supone quebrar una norma", en algunos casos de una manera más clara, afirmó el escritor peruano, para quien las historias policiales y las de amor "tienen una relación estrecha".

    La trama de la novela se desarrolla sobre las pesquisas de una investigación y de un descubrimiento, el de su protagonista, una mujer de clase media-baja y que gracias a su matrimonio ascendió socialmente y ahora busca averiguar hasta que punto es capaz de llegar con tal de mantener su situación económica.

    La narración, de esta manera, alude a los movimientos sociales que se han registrado en el Perú contemporáneo, con sociedades que se mueven y que ve a nuevos protagonistas, personas de provincias que en las últimas décadas han hecho mucho dinero, en lo más alto de la pirámide socioeconómica.

    "¿Hasta qué punto somos quienes somos? ¿Por el lugar en que nacimos o por el lugar al que aspiramos y al que llegamos?", cuestiona el escritor, tras hacer referencia al caso de la protagonista, cuyo nombre de soltera es Laura Reaño y que residió en un barrio popular.

    Con una amplia bibliografía a cuestas, Cueto ha visto tres de sus novelas llevadas al cine, como es el caso de "La pasajera", que el actual ministro de Cultura peruano, Salvador Del Solar, trasladó a la gran pantalla con la película "Magallanes", que en 2015 se llevó el Colón de Oro en el Festival de Cine Iberoamericano de Huelva (España).

    El escritor, en cuya "iglesia personal" reluce en lo más alto el autor estadounidense Henry James, por cuya defensa, confiesa, ha llegado a romper amistades, ha sido partícipe hoy en la mesa redonda "Temas y caminos de la novela iberoamericana de hoy", celebrada en la cita literaria de Miami, junto al mexicano Jorge Zepeda Patterson y al español Luis Leante.

    Cueto estima que mientras en la década de 1960 en América Latina predominó la idea de "la novela total, que expresa el alma de un país", como lo atestiguan obras del mexicano Carlos Fuentes, del colombiano Gabriel García Márquez o de su compatriota Mario Vargas Llosa, hoy en día ya no prevalece ese autor que "expresa y abarca a una cultura o un país".

    "El escritor ya no tiene la necesidad de un compromiso político, precisamente porque ya no se le considera la conciencia de una sociedad", dijo Cueto, quien observa en la actualidad más bien un concepto de autor que ofrece "un testimonio, una versión".

    El escritor, miembro de número de la Academia Peruana de la Lengua y que en el año 2000 obtuvo el premio alemán Anna Seghers por la totalidad de su obra, defiende que el ejercicio literario debe mostrar "la esencial precariedad y las contradicciones de lo que somos", y a la vez ser entretenida.

    "Siempre creo en contar historias, no en escribir bien. Las historias son lo que hacen que la literatura viva. Claro que la forma es esencial e inseparable de eso, pero me parece que las historias mismas juegan un papel esencial", aseveró.